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Etiqueta: Sesiones de Botánica

Julio 2014: Flora canaria y mediterránea en el Jardín Botánico.

La
salida botánica de julio se ha centrado en una paseo por varios
enclaves del Jardín Botánico (en enero ya estuvimos por allí
viendo helechos y gimnospermas) con el objetivo de introducirnos en
la flora endémica y singular de las regiones macaronésica y
mediterránea. En primer lugar se visitaron los invernaderos
centrales correspondientes a la flora canaria, donde tuvimos contacto
con las especies más representativas de la laurisilva (loro, hija,
viñátigo, til y barbusano), bosque lauroide subtropical de gran
interés biológico, del cardonal-tabaibal (cardón, tabaibas,
bejeques, cerrajas y tajinastes), y a continuación la sección
dedicada a endemismos peninsulares y baleáricos (Glaucium flavum,
Limonium gymnesicum, Aquilegia cazorlensis, Armeria
hirta
, Rosmarinus tomentosus y Papaver rupifragum,
entre otras especies que estaban en flor). Posteriormente se realizó
un recorrido por la sección denominada “Escuela Botánica” con
el fin de observar un buen número de especies características de
las regiones Mediterránea, Macaronésica y Eurosiberiana, agrupadas
por afinidad taxonómica.

En
los invernaderos centrales del Jardín Botánico encontramos varias
secciones. Nosotros nos centramos exclusivamente en dos de ellas:
Flora canaria (laurisilva, cardonal-tabaibal, bejeques, cerrajas y
tajinastes) y Endemismos peninsulares y baleáricos.
Paneles de las secciones representadas en los invernaderos
centrales del Jardín Botánico.
En
la sección dedicada a la laurisilva (bosque subtropical adaptado a
una elevada humedad durante todo el año y dominado por árboles de
hoja lauroide, con predominio de las especies de la familia
Lauráceas) encontramos ejemplares de algunas de las especies más
representativas de este tipo de ambiente, como es el caso de los
árboles conocidos con los nombres de viñatigo (Persea indica),
til (Ocotea foetens), loro o laurel canario (Laurus
azorica
), hija (Prunus lusitanica subsp. hixa),
mocán (Visnea mocan), barbusano (Apollonias barbujana)
y palo blanco (Picconia excelsa). También observamos
ejemplares de arbustos como el follao (Viburnum rigidum) y el
brezo blanco (Erica arborea), éste último puede alcanzar
porte arbóreo en la comunidad de sustitución del bosque, el
denominado fayal-brezal.
Vista parcial del invernadero dedicado a la Laurisilva.
Otra vista del invernadero dedicado a la Laurisilva.
Junto
a la sección de la laurisilva encontramos una representación de la
flora canaria típica de otros ambientes, desde el más seco y
termófilo correspondiente al cardonal-tabaibal hasta el pinar,
pasando por el bosque termófilo. Entre las especies más
características y singulares de este tipo de flora podemos destacar
los bejeques (Aeonium spp.), el verode (Senecio kleinia),
el cardoncillo (Ceropegia dichotoma), los tajinastes (Echium
spp.), la tolda (Euphorbia aphylla), la vinagrera (Rumex
lunaria
), el drago (Dracaena drago), el peralillo
(Maytenus canariensis), el almácigo (Pistacia atlantica),
el cedro (Juniperus cedrus) y el pino canario (Pinus
canariensis
). La mayoría de ellas son plantas crasas o de hoja
esclerófila o acicular, adaptaciones a un clima semiárido o seco.
Detalle de las hojas del verode (Senecio kleinia)
Detalle de un bejeque (Aeonium manriqueorum).
Aspecto de un drago (Dracaena draco).
Detalle de las hojas de un almácigo (Pistacia atlantica).
La
visita continuó con un breve recorrido por el invernadero de
endemismos peninsulares y baleáricos, aprovechando que muchos de
ellos estaban en floración, algunos de ellos amenazados y en peligro
de extinción. Entre las especies observadas podemos citar
papaveráceas como el glaucio (Glaucium flavum),
circunmediterránea, y la amapola de Grazalema (Papaver
rupifragum
), de varias sierras béticas y de Marruecos;
umbelíferas como el hinojo marítimo (Chrithmum maritimum);
compuestas como Centaurea sonchifolia, de la región
mediterránea; plumbagináceas como Limonium gymnesicum,
endémico de Mallorca, y Armeria hirta, endémica de las
provincias de Cádiz, Málaga y Sevilla; ranunculáceas como la
aguileña de Cazorla (Aquilegia pyrenaica subsp. cazorlensis),
con poblaciones en la Sierra del Pozo (Jaén) y Sierra de Castril
(Granada); cariofiláceas como el clavel de Sierra Morena (Dianthus
crassipes), endemismo del suroeste ibérico; y labiadas como
Rosmarinus tomentosus, especie en peligro crítico de
extinción con poblaciones en las provincias de Málaga y Granada.
Detalle de una flor de Glaucium flavum.

Detalle de una flor de aguileña de Cazorla (Aquilegia
pyrenaica subsp. cazorlensis).
Detalle de una flor de amapola de Grazalema (Papaver
rupifragum).
El
resto de la visita, ya en el exterior, transcurrió por los distintos
parterres correspondientes a la zona conocida como “Escuela
Botánica”, que albergan ejemplares agrupados por familias y por
parentesco taxonómico. En este recorrido pudimos contemplar
numerosas especies, muchas de ellas características del bosque y
matorral mediterráneo, pero también otras propias de la laurisilva
y del cardonal-tabaibal macaronésico o de los bosques caducifolios
propios de la región Eurosiberiana.
Detalle del panel explicativo de la Escuela Botánica.
Entre
las gimnospermas nos detuvimos a comentar la gran variabilidad
morfológica de las mismas, pasando desde las de porte arbustivo
(como el caso de Ephedra fragilis), arborescente (sabinas y
enebros del género Juniperus) hasta árboles amenazados como
es el caso del araar (Tetraclinis articulata) y de gran
longevidad y toxicidad, como es el caso del tejo (Taxus baccata).
Aspecto general de un gran ejemplar de araar (Tetraclinis
articulata).
En
el caso de las Angiospermas iniciamos la visita con la sección
dedicada a las monocotiledóneas (palmitos, dragos, yucas, eneas,
etc) para pasar a las dicotiledóneas, centrando nuestra atención
principalmente en las especies arbóreas y arbustivas dado que la
floración en época estival es muy escasa en el caso de las especies
herbáceas. Entre los árboles destacaríamos los ejemplares de las
principales lauráceas de la laurisilva canaria, como es el caso del
viñatigo (Persea indica), del loro (Laurus azorica),
del til (Ocotea foetens) o del barbusano (Apollonias
barbujana
), especies que previamente habíamos contemplado en el
invernadero dedicado a la laurisilva.
Hojas de viñatigo (Persea indica).
De
las especies de árboles y arbustos caducifolios más singulares por
su rareza en el sector cordobés de Sierra Morena y presentes en la
Escuela Botánica, destacaríamos las siguientes, que fueron objeto
de comentarios especiales: hediondo (Anagyris foetida),
avellano (Corylus avellana), cerezo de Santa Lucía (Prunus
mahaleb
), arce de Montpellier (Acer monspessulanum) y
emborrachabras (Coriaria myrtifolia).
Arce de Montpellier (Acer monspessulanum).
Emborrachabras (Coriaria myrtifolia).
Por
último, destacaríamos el endrino (Prunus spinosa), un
arbusto espinoso en plena fructificación, que fue objeto del
comentario etnobotánico relativo al uso de sus frutos para la
fabricación del pacharán.
Frutos del endrino (Prunus spinosa).
Agradecimientos:
la Asociación de Educación Ambiental El Bosque Animado agradece la
colaboración de IMGEMA, que ha permitido el acceso gratuito a los
participantes a esta visita guiada, así como a Eduardo León, que
estuvo trabajando durante un tiempo en el Jardín Botánico, por
acompañarnos durante la misma y por sus aportaciones y comentarios
relativos a las plantas de la “Escuela Botánica”.
Rafael
Tamajón Gómez, 30 de julio de 2014

Juni 2014: Sotos de la Albolafia: paraíso de los freatófitos y los helófitos.

El pasado domingo 15 de junio, las personas que acudieron a la salida botánica pudieron comprobar que el Monumento Natural “Los Sotos de la Albolafia” no sólo hay pájaros. Allí, en un paseo de un par de horas pueden observarse la gran mayoría del casi centenar de especies registradas en la margen derecha del mismo, muchas de ellas freatófitos (plantas cuya presencia indica la existencia de un nivel freático próximo a la superficie del terreno).

En el Molino de la Albolafia, desde el paseo de la Ribera, se pueden contemplar a distancia varias especies de plantas que ya hemos observado en nuestro pasado itinerario por el casco viejo de la ciudad, como es el caso de plantas rupícolas como la manzanilla yesquera (Phagnalon saxatile), la parietaria (Parietaria judaica), el culantrillo de pozo (Adiantum capillus-veneris) y alcaparra (Capparis spinosa), ésta última todavía en floración.


En la escalera de acceso a “Los Sotos de la Albolafia” y en el muro situado junto a dicha escalinata se observaron algunas especies ruderales típicas del periodo veraniego, como es el caso de las verrugueras (Heliotropium europaeum), los amarantos (Amaranthus muricatus, A. viridis) y los cenizos (Chenopodium opulifolium, C. album), junto a otras especies como el triguero o mijo silvestre (Piptatherum miliaceum) y la lechuga silvestre (Lactuca virosa).

Antes de bajar al Monumento lateral nos detuvimos a contemplar las
especies presentes en un pequeño parterre con césped en la Ribera. Aquí
incidimos en la presencia de una nueva especie de hierba introducida en
la provincia de Córdoba: Cotula coronopifolia.
Detalle
de Cotula coronopifolia, una especie introducida registrada en
el césped anterior, procedente de Sudáfrica.

Ridolfia
segetum

Nos adentramos en el espacio natural bordeando el paseo junto a la muralla, a la sombra de la alineación de olmos allí presente, compuesta por dos especies. Por un lado el olmo común, autóctono (Ulmus minor) y por otro, el olmo de Siberia, alóctono y de carácter invasor (U. pumila). A la sombra de los olmos destaca la abundancia de dos umbelíferas, una ya seca, el apio caballar (Smyrnium olusatrum) y otra en floración, que también la encontramos salpicando los herbazales de la margen del río: Torilis arvensis.

Vitex
agnus-castus

Entre la olmeda y los herbazales encontramos un pie de sauzgatillo de enormes dimensiones, con una espectacular floración (las flores son de color rosa muy pálido). En los alrededores de este ejemplar singular encontramos muchos individuos de pequeño porte (altura inferior a 1,5 m) que están creciendo por dispersión de las semillas.

Mientras nos adentramos en la zona más llana y próxima al río Guadalquivir pudimos observar varias comunidades higronitrófilas típicas de las orillas de los ríos. Es el caso de los herbazales dominados por “caíllos” (Xanthium strumarium) y persicarias (Polygonum persicaria), la más extendida con diferencia, de las comunidades de mastrantos o menta de burro (Mentha suaveolens) y de los céspedes dominados por grama (Cynodon dactylon). Muy llamativo el hecho de encontrarnos grandes extensiones de “caíllos” completamente cubiertos por los tallos amarillentos de una planta parásito muy abundante, la denominada Cuscuta campestris. Quizás el herbazal más interesante, por su escasez e infrecuencia fuera de este lugar, es el dominado por una planta rastrera y estolonífera, de flores amarillas. Se trata de la cincoenrama (Potentilla reptans), que aquí aparece mezclada con la cola de caballo o equiseto (Equisetum ramosissimum), muy abundante en esta parte de Los Sotos de la Albolafia. Por aquí también son frecuentes los rodales de zarzamora (Rubus ulmifolius), con porte muy bajo y rastrero.

Potentilla reptans

Entre las especies de carácter helofítico destaca por su abundancia el carrizo (Phragmites australis), aunque aquí lo encontramos creciendo en grandes rodales pero en terrenos actualmente no encharcados, aunque con nivel freático cercano a la superficie. Algo similar le ocurre a la castañuela (Bulboschoenus maritimus), de la que existen varios rodales en zonas depresionarias, correspondientes con antiguos canales por los que circulaba el agua durante las épocas de mayor caudal. Sin duda nos ha llamado mucho la atención la escasez de una planta típica de praderas-juncales higronitrófilas, nos referimos al junco churrero (Scirpoides holoschoenus) y a otro junco más estilizado, denominado Juncus inflexus.

Persicaria
(Polygonum persicaria) y Centaurea diluta

Sparganium
erectum

En el borde de la margen derecha, ya en contacto con el río, así como en una isleta compuesta por gravas y cantos rodados, pudimos observar las comunidades típicamente helofíticas, con las raíces y la base sumergidas. Este es el caso de la enea (Typha domingensis) y de otro helófito singular, que estaba en plena floración, la platanaria (Sparganium erectum). En la isleta crecía un pequeño ejemplar de un sauce o mimbrera (Salix purpurea), especie relativamente escasa en comparación con su primo hermano de porte generalmente arbóreo, la mimbrera (Salix fragilis y S. x rubens, que resulta de la hibridación con S. alba; de este último sólo se ha detectado la presencia de un ejemplar).

En cuanto a las especies arbóreas típicas de las riberas del Guadalquivir, en el recorrido observamos numerosos sauces arbustivos de la especie Salix fragilis, procedentes del rebrote de los troncos cortados a matarrasa durante las últimas actuaciones llevadas a cabo en el espacio. En la zona adyacente al Molino de la Albolafia y de las isletas se pueden observar los escasos ejemplares de álamo blanco (Populus alba) existentes. En el resto del territorio los árboles existentes son sauces o mimbreras (Salix fragilis, S. x rubens, S. alba), ya que los fresnos (Fraxinus angustifolia) son de porte más bien arbustivo y escasa altura. Entre las especies exóticas que pueden verse en la margen derecha de Los Sotos de la Albolafia están el ailanto (Ailanthus altissima), el espino de Jerusalén (Parkinsonia aculeata), el plátano de sombra (Platanus hispanica) y dos especies de palmeras (Phoenix canariensis y P. dactylifera), sin contar el olmo de Siberia, que ya ha sido comentado previamente.

Rafael Tamajón Gómez, en Córdoba, 27 de junio de 2014

Acanthus mollis

Interpretación de una flor muy familiar, espectacular, pero un tanto desconciertante.

La inflorescencia es una espiga
Bráctea espinosa y sus 2 brácteolas laterales ; 4 pétalos (hay 2 grandes muy vistosos y 2 pequeños visibles en el inferior) ; 1 pétalo trilobulado (o 3 pétalos fusionados) ; 4 estambres (dos pares desiguales) ; gineceo

Taller de Botánica primavera 2014

El Taller se ha celebrado los jueves por la tarde (de 18:30 a 20:30) en las instalaciones del Centro Cívico Arrabal del Sur, durante 9 sesiones de prácticas de identificación en gabinete (del 6 de marzo al 15 de mayo) y varias salidas botánicas al campo, coincidentes con las sesiones de botánica mensuales que desde enero del presente año 2014 la asociación El Bosque Animado está organizando regularmente.

Cartel anunciador del taller.

Con este Taller se le ha dado continuidad al taller de otoño, y al igual que en aquél, con la excepción de la primera sesión en la que se trabajó con material de herbario, los alumnos han trabajado con material fresco (ramas, hojas, flores, frutos, etc) recolectado el mismo día de la sesión correspondiente.

Piñas de piño carrasco (Pinus halepensis), claramente pedunculadas.

La primera sesión sirvió para introducir a los alumnos en el uso de las claves dicotómicas como herramienta básica, procediendo a explicar qué es una clave y cómo se debe proceder para usarla. Siguiendo un criterio evolutivo se optó por comenzar explicando las características de los Pteridófitos (helechos, equisetos y grupos afines) y posteriormente se empleó una clave muy sencilla para diferenciar las principales especies de helechos del municipio de Córdoba. En sesiones posteriores se han visto representantes de los dos grupos de Espermatófitos: Gimnospermas y Angiospermas (tanto Monocotiledóneas como Dicotiledóneas).

na sesión del trabajo de identificación mediante claves llevado a cabo
en el taller. La lupa de bolsillo o de mano es un instrumento muy útil
para observar pequeños detalles de las plantas.

En total se han identificado plantas pertenecientes a casi 50 géneros y a 57 especies, mediante el uso de varios tipos de claves (clave general de “Flora Iberica”, claves de árboles del libro “Guía de los árboles de Andalucía”, y sobre todo las de Gaston Bonnier traducidas al español (con ellas se ha llegado habitualmente hasta nivel de género, y sólo excepcionalmente al de especie).

Portada original de la obra de Gaston Bonnier sobre la flora de Francia,
Suiza y Bélgica, un libro ampliamente empleado en la identificación de
plantas en las asignaturas de Botánica de la carrera de Ciencias
Biológicas.

El rango de tamaño de las flores analizadas ha sido muy variable, oscilando entre las diminutas y abundantísimas flores rosadas tetrámeras de Tamarix boveana hasta las de gran tamaño del lirio acuático (Iris pseudoacorus).

Inflorescencias de Tamarix boveana, con su característica corola
tetrámera, carácter diagnóstico que lo diferencia de otras especies de
este género. El material fue recolectado en la margen derecha del Arroyo
Pedroche, en las inmediaciones de las cocheras de Aucorsa del Polígono
de Pedroches.
Detalle de una flor de Iris pseudacorus. En una de las sesiones nos
dedicamos a identificar y diseccionar todas las partes de la flor, con
material fresco recogido del Arroyo Pedroche, junto a la barriada de
Fátima.

En cuanto a las salidas botánicas se han contemplado como el perfecto complemento a las prácticas de identificación de claves, ya que han permitido ver en poco tiempo un buen número de especies, tanto espontáneas como ornamentales, la mayoría de ellas no vistas previamente en el taller. Estas salidas no han sido diseñadas expresamente para los alumnos ya que han coincidido con dos de las salidas del primer domingo de cada mes programadas por la asociación. La del mes de abril nos permitió acercarnos al fascinante mundo de las orquídeas pero también se pudieron observar muchas especies propias de pastizales y claros de matorral y encinar. En la del mes de mayo el recorrido se hizo por parte del casco histórico de Córdoba y se pudieron observar una gran cantidad de especies en flor, en gran parte ornamentales, y al mismo tiempo descubrir la presencia de plantas ruderales de interés corológico, como es el caso de Cotula australis, recién descubierta y que parece ser el primer registro a nivel provincial.

Rafael Tamajón Gómez (Córdoba, 3 de junio de 2014)

Mayo 2014: Flora urbana en el casco histórico de Córdoba

Con
la realización de este itinerario botánico se ha querido destacar
la gran diversidad de la flora urbana del casco histórico de la
ciudad de Córdoba, y contemplar la belleza y colorido de las
numerosas especies ornamentales que durante el mes de mayo adornan
sus balcones, patios y jardines. Además nos ha permitido
introducirnos en el mundo de los empedrados tradicionales a base de
cantos rodados, hábitat urbano que nos ha deparado sorpresas
botánicas muy interesantes. Este es el caso del empedrado del Patio
de Los Naranjos de la Mezquita-Catedral, enclave donde puede
contemplarse la única población conocida hasta el momento de una
minúscula planta de la familia de las compuestas, Cotula
australis
, originaria de Australia, hallada casualmente pocos
días antes de diseñar la ruta.

El
recorrido se inició en los jardines adyacentes a la Puerta de
Almodóvar, donde nos detuvimos a observar varios individuos de porte
destacado de varias especies arbóreas, tanto autóctonas, como es el
caso de un olmo común (Ulmus minor), especie de la que quedan
pocos ejemplares en pie en la ciudad, como alóctonas, caso de un
ailanto (Ailanthus altissima), procedente de China, o de un
paraíso, cinamomo, acederaque (Melia azederach), del suroeste
asiático. Estas dos últimas especies, en plena floración, se
sitúan en extremos opuestos en cuanto a la fragancia de sus flores.
El penetrante y agradable aroma de este último producido por la
abundantísima floración de un ejemplar situado junto al edificio de
la Cruz Roja contrastaba con el desagradable olor de un individuo
masculino del primero.
Ejemplar de paraíso (Melia azederach) incluido en el
Inventario de Árboles Singulares de la Provincia de Córdoba en
plena floración.
A
continuación bajamos por los escalones que nos conducen a la Calle
Cairuan, que bordea la muralla y la canalización de un arroyo.
Destaca la existencia de un seto de adelfa (Nerium oleander)
en los estanques existentes, un seto en espaldera de naranjo amargo
(Citrus aurantium) así como la presencia de varias especies
de plantas rupícolas que crecen espontáneamente en los muros de la
citada canalización, dos de ellas autóctonas, la parietaria
(Parietaria judaica) y el helecho denominado culantrillo de
pozo (Adiantum capillus-veneris), y una alóctona, procedente
de Europa oriental, la hierba del campanario (Cymbalaria muralis).
Las tres especies encuentran aquí un hábitat ideal y de hecho en el
caso del culantrillo y de la cimbalaria encontramos aquí la mayor
población existente en la ciudad.

Vista general de las paredes de la canalización en la Calle
Cairuan donde encontramos varias especies rupícolas: parietaria
(Parietaria judaica), hierba del campanario (Cymbalaria
muralis
) y culantrillo de pozo (Adiantum capillus-veneris).

Entre
las especies ornamentales que adornan los parterres de los muros de
la canalización encontramos plantas con flores de diversos colores:
rosas, de las lantanas (Lantana cámara) y de los conejitos
(Antirrhinum sp.); blancas, de Lobularia maritima:
amarillas, de Gazania splendens y de los pensamientos
(Viola x vittrocriana); moradas, del changay (Ageratum
houstonianum
); azules, de la lobelia (Lobelia erinus).
Tras llegar a la muralla a la altura de la Puerta de La Luna, en la
confluencia de Cairuan con la calle Doctor Fleming encontramos en las
aceras una alineación de braquiquitos u árboles botella
(Brachychiton populneus), con numerosas flores en forma de
campana, con los pétalos soldados. 
Flores de braquiquito (Brachychiton populneus), especie
introducida originaria de Australia y que ocasionalmente crece
subespontánea en setos de algunos barrios de la ciudad.
A
continuación nos dirigimos hacia el tramo de muralla paralelo a la
calle Hasday Ibn Shaprut, en cuyos restos podemos encontrar
abundantes ejemplares de una mata rupícola típica de taludes y
roquedos, la manzanilla yesquera (Phagnalon saxatile). Tras
bajar por la rampa y ver algunas plantas leñosas ornamentales, como
el jazmín azul (Plumbago auriculata) y la buganvilla
(Bouganvillea spectabilis) la ruta pasa junto a varios patios
típicos del Alcázar Viejo, abarrotados de gente para entrar a
visitarlos y con fachadas embellecidas por geranios y gitanillas
(Pelargonium spp.), y se dirige hacia la calle de las
Caballerizas Reales. A la izquierda del Alcázar de los Reyes
Cristianos, justo al final de la citada calle nos detenemos a
observar una planta arbustiva que crece en el muro de una antigua
casa con una fachada bellamente decorada con una variada flora
ornamental. Se trata de un ejemplar de alcaparra (Capparis
spinosa
), que está empezando a florecer. Es la especie cuyos
brotes florales y frutos incipientes consumimos encurtidos en vinagre
(los denominados alcaparrones). Tanto aquí como en el edificio
adyacente del Alcázar de los Reyes Cristianos esta especie se
comporta claramente como rupícola, creciendo en los antiguos muros.
Detalle de las hojas de un ejemplar de alcaparra (Capparis
spinosa
) creciendo en la fachada de una casa antigua en la Calle
de las Caballerizas Reales.
En
los muros de la cara norte del Alcázar de los Reyes Cristianos nos
detuvimos un rato a contemplar la vegetación rupícola allí
presente, asociada a las zonas donde rezuma algo de agua y hay por
tanto mayor humedad. En una de estas zonas descubrimos la presencia
de un minúsculo helecho denominado Anogramma leptophylla, que
se caracteriza por poseer frondes de dos tipos, en función de que
sean fértiles (con esporangios) o estériles (sin ellos). También
pudimos observar otra curiosa pequeña planta rupícola de hojas
crasas, la denominada Sedum mucizonia, en este caso con las
flores ya pasadas.
 
Aspecto de los frondes fértiles del helecho Anogramma
leptophylla
localizado en las partes más húmedas de los muros
del Alcázar de los Reyes Cristianos.
Continuando
por la calle Amador de los Ríos nos dirigimos a la calle Torrijos, y
entramos al Patio de los Naranjos por la puerta de acceso en dicha
calle. Como objetivo de esta visita nos propusimos rebuscar en el
amplio empedrado de cantos rodados de este emblemático lugar de la
ciudad para localizar una planta de pequeño porte localizada varios
días antes durante el diseño de la ruta. Se trata de la compuesta
Cotula australis, que tiene aquí la única población
conocida hasta el momento en la provincia de Córdoba. Además
estuvimos viendo otra especie de planta introducida procedente del
continente americano, cuyas hojas son muy parecidas a las de la
especie anterior y que también crecen en los empedrados: Soliva
stolonifera
. Esta especie, también de la familia Asteráceas,
además de en el Patio de los Naranjos la podemos observar en varios
enclaves del casco viejo de Córdoba, sobre todo en la parte medieval
que se desarrolló tras la reconquista, la zona conocida como
Axerquía. En el empedrado destacaba también la presencia y
abundancia relativa de una especie de trébol muy adaptada al
pisoteo, Trifolium suffocatum.
Vista general de un individuo de Cotula australis
localizado en el empedrado del Patio de los Naranjos de la
Mezquita-Catedral, donde también encontramos ejemplares de Soliva
stolonifera
y Trifolium suffocatum, entre otras especies
propias de sitios sometidos a intenso pisoteo.
A
continuación nos dirigimos hacia la Plaza de Gerónimo Páez,
presidida por varias casuarinas (Casuarina equisetifolia) de
imponente porte, especie arbórea procedente de Australia. Junto a
esta plaza encontramos un pequeño rincón llamado “Plaza de los
Paraísos” adyacente a la conocida popularmente como “Casa del
Judío”, en cuyo patio crecía un mirto (Myrtus communis) de
dimensiones excepcionales, que fue escayolado y transportado hasta un
vivero de la Junta de Andalucía. En el empedrado de esta pequeña
placita observamos dos plantas ruderales dominantes, ambas especies
introducidas, con fenología típica estivo-autumnal: la verdolaga
(Portulaca oleracea) y una lechetrezna rastrera (Chamaesyce
canescens
).
Verdolagas (Portulaca oleracea) creciendo en el
empedrado junto a la Plaza de Gerónimo Paéz.
La
ruta continúa descendiendo por la serpenteante calle Julio Romero,
en cuyas ventanas y balcones, además de geranios podemos observar
petunias (Petunia x hybrida), y después de atravesar el Arco
del Portillo abandonamos la antigua Medina o Villa y nos adentramos
en la zona de origen medieval conocida como Axerquía, pasando junto
al Compás de San Francisco. En unas callejuelas próximas a la Calle
Huerto del Real nos detuvimos a observar en el tejado una importante
población de la crasulácea rupícola Sedum mucizonia, que ya
observamos en los muros del Alcázar de los Reyes Cristianos. Desde
aquí, y pasando por la Plaza de las Cañas, donde destaca la
singular presencia de varios pies de liquidámbar (Liquidambar
styraciflua
) y ginkgos (Ginkgo biloba), y posteriormente
por la Plaza de la Corredera, nos dirigimos hasta la última parada
del día: el Huerto y Jardín de Orive. En este enclave ajardinado
existe una gran variedad de árboles y arbustos frutales y
ornamentales, y también algunos de ellos autóctonos y propios del
matorral mediterráneo, como es el caso del romero (Rosmarinus
officinalis
), de la olivilla (Teucrium fruticans) y del
madroño (Arbutus unedo). Como elementos ornamentales
singulares destaca la presencia de un pequeño ejemplar de ceibo
(Erythrina crista-galli) y una monumental jacarandá
(Jacaranda mimosaefolia), la más grande de la provincia de
Córdoba. En ambos casos se trata de árboles procedentes de América
del Sur.
Detalle de las hojas y flores de un granado (Punica
granatum
) en el Huerto y Jardín de Orive.
 
Rafael
Tamajón Gómez, 13 de mayo de 2014.

Abril 2014: Arroyo Pedroche

Salida dedicada a conocer las orquídeas silvestres de nuestro entorno.

Tras
salir del punto de reunión (cocheras de Aucorsa en el Polígono de
Pedroches) a la hora convenida (10 A.M.), cruzamos la carretera por
el acceso hasta el Club Asland y nos detenemos junto al puente sobre
el Arroyo de Pedroche de la antigua carretera del Muriano, al lado
del panel de señalización del sendero municipal.
En este punto, en
las cunetas podemos observar una serie de plantas ruderales y
arvenses muy comunes y abundantes que nos están indicando la
nitrificación y alteración del terreno. 

Ophrys lutea
Es el caso de la maravilla
silvestre (
Calendula
arvensis
), probablemente
la planta en flor más abundante en todo el entorno del Club Asland y
camino de bajada y acceso hasta el arroyo. Aunque ya no están en su
momento álgido de la floración, sus capítulos con flores de dos
tipos ambos de color amarillo anaranjado, sus tres tipos de frutos y
el fuerte olor que desprende la planta no nos resultan indiferentes.
Otras plantas ruderales y arvenses que pudimos observar allí son
otra compuesta, con capítulos rosados grandes, parecidos a los de
los cardos pero con hojas no espinosas (
Centaurea
pullata
), varias
gramíneas, como es el caso de la cebadilla (
Hordeum
leporinum
), la avena loca
(
Avena barbata)
y el bromo (
Bromus
matritensis
), varias
especies de geraniáceas con frutos alargados (de ahí el nombre
vulgar de alfilerillos de pastor o relojitos) pertenecientes al
género
Erodium
(
E. moschatum,
la almizclera, y
E.
malacoides
, la cigüeña
malva), crucíferas de los géneros
Diplotaxis
(jaramagos) e
Hirschfeldia
(
H. incana),
una borraginácea,
Echium
plantagineum
, con flores
azuladas que ofrecen néctar (los niños las chupan y por eso reciben
el nombre de “chupamieles”, además del de “viborera”) y una
prima hermana de las collejas, de ciclo anual y flores rosadas,
Silene colorata,
entre otras.
Tras la cinta…
A
ambos lados del camino que bordea la valla del Club Asland, ya en la
parte superior de la ladera del valle del Arroyo de Pedroche (de los
Pedroches o simplemente Pedroches, como es generalmente conocido),
seguimos observando la mayoría de las especies antes indicadas, pero
nos llama la atención la abundancia puntual de otras, como es el
caso del llantén (
Plantago
lagopus
), de una
compuesta con capítulos formados sólo por flores en forma de
lengüeta y hojas todas basales, en roseta (
Leontodon
longirrostris
) y del
alcaucil (
Cynara humilis),
éste último aún presente sólo con las rosetas basales de hojas
espinosas finamente divididas. Junto a un rodal de este tipo de cardo
nos detenemos a observar varios ejemplares de una mata con tallos y
ramas de aspecto lanuginoso, con hojas opuestas, sentadas (sin
peciolo) y con flores agrupadas en verticilos. Se trata de la
candilera (
Phlomis
lychnitis
) una lamiácea
(labiada) poco frecuente en la zona, que aún no ha abierto las
primeras flores (amarillas), prima hermana de un arbusto omnipresente
y muy abundante en estos parajes: el matagallo (
P.
purpurea
), de la que
llegamos a ver alguna flor ya abierta durante la salida. También
hicimos hincapié en la abundancia de una bulbosa de hojas delgadas,
de pequeño porte, la patita de burro (
Gynandriris
sisyrrhinchium
), un tipo
de lirio de flores de color azul que sólo florece por la tarde y que
por tanto no pudimos contemplar en todo su esplendor.
Ophrys speculum

Antes
de cruzar al otro lado de la cinta transportadora, en una zona muy
pedregosa con varios acebuches comentamos la clara presión ganadera
existente sobre árboles y arbustos, así como la actividad del tiro
al plato que se practicaba en el Club Asland (todavía existían
zonas con muchos restos de los platos empleados). En este caso todas
las partes bajas de estos pies estaban intensamente ramoneadas.
Precisamente se han seleccionado las especies menos palatables
(dominan los matagallos, jaras y jaguarzos) mientras que las más
apetecibles son ávidamente devoradas, de modo que no pueden
regenerarse a partir del reclutamiento de nuevos plantones
procedentes de la germinación de las semillas.

Orchis champagneuxi

Tras
pasar la cinta transportadora observamos una encina (
Quercus
rotundifolia
= Q.
ilex
subsp. ballota)
cargada de flores, que se corresponden con unas inflorescencias
colgantes llamadas amentos, en las que destaca la ausencia de pétalos
y es notoria la presencia de los estambres (flores masculinas). 

Ophrys tenthredinifera

El
olivar, muy degradado y con escasos pies, del otro lado de la cinta
transportadora da paso a un encinar adehesado con matorral disperso
dominado por la jara blanca o estepa (
Cistus
albidus
) y el matagallo
(
Phlomis purpurea),
salpicado por algunos pies de acebuche (
Olea
europea
var. sylvestris)
y de espino albar o majuelo (
Crataegus
monogyna
), éste último
en plena floración (se comenta que las flores son empleadas como la
tila, en infusiones, por sus propiedades relajantes e hipotensoras).
Es precisamente en los claros del matorral donde encontramos varios
rodales del grupo estrella de la salida: las orquídeas (familia
Orquidáceas). Esta hiperdiversa familia (a nivel mundial ostenta el
récord de especies, unas 25.000 especies) llama la atención por sus
flores, de anatomía y morfología realmente peculiar, así como por
sus métodos de polinización. Sus flores, con marcada simetría
bilateral, se caracterizan por la presencia del labelo, que se
corresponde con el pétalo inferior (algunos autores hablan de
tépalos, en vez de diferenciar los verticilos de los pétalos y los
sépalos), profundamente modificado y de mayor tamaño que los
restantes, así como por la fusión de los estambres (usualmente dos)
con el pistilo (concretamente con el estilo y el estigma,
constituyendo una estructura muy modificada denominada “columna”,
“gimnostemo” o “ginostegio”. El polen está aglomerado
constituyendo las denominadas “polinias”, unidas cada una de
ellas por una parte filamentosa (“caudícula”) a unas estructuras
basales viscosas (“viscidium” o “retináculo”), que reposan
sobre el “rostelo” (estructura con forma de lóbulo alargado
derivada del estigma). El “polinario” es el conjunto del polinio
(“polinium”), caudícula y viscidium se corresponde con la unidad
de transporte del polen durante la polinización.

… el paraiso de las orquídeas
Orchis italica
Orchis italica

En
este paraje se ha registrado tradicionalmente la presencia de 8
especies de orquídeas pertenecientes a tres géneros (
Ophrys,
Orchis
y
Serapias).
De ellas durante la excursión pudimos ver sólo seis, ya que la más
rara y escasa de ellas, la denominada
Orchis
papilionacea
, no pudo ser
localizada (una semana antes durante una jornada fotográfica
organizada por la UCO pudo ser localizado algún individuo), al igual
que pasó con
Ophrys
fusca
, observada una
semana antes pero que ya tenía muy pasada la floración y en
cualquier caso era relativamente escasa por allí. Sin duda la
especie más frecuente y abundante en el territorio observado durante
la salida era la flor del hombre desnudo (
Orchis
italica
), con algunos
pies albinos (hipocromáticos), pero ya francamente con su periodo
óptimo de floración algo pasado. A continuación habría que
incluir la flor de abeja amarilla (
Ophrys
lutea
) y Orchis
champagneuxii
(= O.
morio
subsp.
champagneuxii),
seguidas de
Ophrys
tenthredinifera
y O.
speculum
(Espejo de
venus). Por último, el único representante del género Serapias,
con la especie
S. lingua,
no muy abundante en la zona, y en la que pudimos comprobar
variaciones de color de las flores muy notorias.

Serapias lingua

Al
margen de las orquídeas, durante el camino de regreso, bajando hacia
el arroyo, pudimos observar varias bulbosas más, como es el caso del
ajo blanco o ajo porro (
Allium
neapolitanum
) y la leche
de gallina (
Ornithogalum
orthophyllum
). En el
sotobosque de las fresnedas del arroyo era muy abundante una
umbelífera de gran porte, el apio caballar (
Smyrnium
olusatrum
). También
pudimos observar varias plantas leñosas en flor, como es el caso del
jazmín silvestre, de flores amarillas (
Jasminum
fruticans
) y la pervinca,
alcandórea o jazmín de burro (
Vinca
difformis
), con tallos
rastreros, localmente abundante en las vaguadas. Entre las herbáceas
observadas a la sombra de las encinas, creciendo en grietas de
pequeñas rocas calizas o en los claros de los arbustos, también
podemos citar las siguientes: altramuz (
Lupinus
angustifolius
), amor del
hortelano (
Galium
aparine
), Sherardia
arvensis
, arveja amarilla
(
Vicia lutea),
nueza negra (
Tamus
communis
), alsine
(
Stellaria media),
doradilla (
Ceterach
officinarum
) y la
bellorita, consuelda menor o margarita (
Bellis
sylvestris
).

Rafael
Tamajón Gómez, en Córdoba, 20 de Abril de 2014

Charla Flora Urbana

La charla pretende llamar la atención a los ciudadanos dando a conocer la gran diversidad de especies de flores silvestres en el ámbito de la ciudad de Córdoba y establecer una serie de estrategias que faciliten la coexistencia futura entre ciudadanos y plantas silvestres, partiendo de la base de un cambio de mentalidad y una actitud respetuosa.




Marzo 2014: Arroyo Pedroches

El
objetivo de la tercera salida botánica programada para el invierno
era observar las principales especies perennes típicas de los cauces
y riberas de los cursos fluviales de la Vega del Guadalquivir y de la
falda de la Sierra de Córdoba. Para ello se ha seleccionado el
Arroyo Pedroche por su proximidad a la ciudad y por su gran
diversidad de ambientes riparios. 

El inicio de la ruta, junto al monumento que simboliza
la restauración del arroyo, anteriormente entubado.
El
recorrido comienza justo en el paso inferior del arroyo en la Avenida
de Carlos III, en las inmediaciones del Barrio de Fátima (tramo
recientemente encauzado y restaurado) y finaliza varios kilómetros
aguas arriba a la altura de la cinta transportadora de la fábrica de
cemento situada junto al polígono de Chinales (antigua fábrica de
Asland).

En
la primera parada del tramo urbano del arroyo pudimos observar la
gran abundancia de la enea o espadaña (
Typha
domingensis
) que cubre
prácticamente todo el cauce, en compañía de la salicaria (
Lythrum
salicaria
) y otros
helófitos (plantas acuáticas con las raíces sumergidas, al menos
temporalmente)
, como el carrizo (
Phragmites
australis
). Las partes
aéreas de estas plantas, secas (tanto las hojas como las
inflorescencias), están dando paso a los nuevos tallos y hojas, que
rebrotan de los rizomas (tallos subterráneos). La enea, de la que
antaño se cortaban las hojas para fabricar tradicionalmente sillas,
es aquí muy abundante ya que en este tramo el arroyo está bastante
remansado y se acumulan muchos sedimentos finos, que son colonizados
por las numerosas semillas que produce esta planta, que son
dispersadas por el viento y por el agua. Como curiosidad pudimos
observar un ejemplar de pájaro moscón (
Remiz
pendulinus
) que estaba
cogiendo semillas plumosas de una inflorescencia de enea (con la
característica forma cilíndrica, de puro) para usarlas en la
construcción de su nido.

Observando las plantas perennes
del arroyo, en el límite de la ciudad.
En
las orillas del arroyo, sin estar ya sometidas al encharcamiento pero
con un nivel freático elevado, mantenido por el caudal del cauce,
destaca la presencia y abundancia de comunidades de freatófitos
herbáceos perennes, dominadas por el junco churrero (
Scirpus
holoschoenus
) y la menta
de burro o mastranto (
Mentha
suaveolens
), esta última
empezando a echar nuevos brotes a partir de las yemas situadas a ras
de suelo. En la orilla opuesta destacaba la presencia también de un
rodal de una planta arbustiva higrófita (planta que requiere de
humedad edáfica para su desarrollo)
:
Dorycnium
rectum
. Ya
en la periferia del arroyo, en la zona de transición con el talud
del mismo, muchas veces entre las piedras de los tramos de escollera,
durante el paseo se observa la reciente colonización de dos arbustos
freatofíticos de hoja perenne, como es el caso de la adelfa (
Nerium
oleander
) y la zarza
(
Rubus ulmifolius),
fundamentalmente la primera. La adelfa destaca por sus hojas
esclerófilas, alargadas, dispuestas en verticilos en número de
tres. Esta característica de las hojas contrasta mucho con el
carácter caducifolio de la mayoría de los freatófitos de los
bosques y matorrales riparios. También es relevante el hecho de
tratarse de una especie más o menos termófila, puesto que no
resiste heladas muy fuertes ni persistentes (en la Península Ibérica
se localiza en el litoral y por el interior penetra por los valles
del Guadalquivir y del Guadiana).
Seguimos
caminando y nos detenemos a observar varias especies de árboles y
arbustos que encontramos salpicando las orillas y en el mismo cauce
(en este caso asociadas a los espadañares): álamo blanco (
Populus
alba
), sauces o mimbreras
(
Salix fragilis
y
S. purpurea)
y fresno (
Fraxinus
angustifolia
). Todos
estos freatófitos tienen en común el hecho de ser especies
caducifolias (aunque como puede comprobarse algunos individuos no han
llegado a perder en el invierno todas las hojas) y poseer flores
unisexuales agrupadas en amentos (son especies dioicas,
diferenciándose por tanto pies masculinos y femeninos en función
del tipo de flores que tienen
). Son flores muy sencillas y de pequeño
tamaño, sin pétalos ni sépalos, reducidas al pistilo en las
hembras y a los estambres en los machos, que se abren normalmente
antes de que aparezcan las hojas. Los álamos y fresnos (porte
arbóreo) son de polinización anemógama (por el viento) mientras
que los sauces (
Salix
fragilis
de porte
arbustivo o arbóreo, corteza de color claro, con hojas lanceoladas y
de borde dentado, alternas;
S.
purpurea
siempre
arbustivo, con hojas estrechas y pequeñas, opuestas, con ramitas
jóvenes de color púrpura), a pesar de tener amentos similares, son
polinizados por insectos (polinización entomógama). Este hecho lo
pudimos comprobar en una de las paradas junto a un gran rodal de
sauces (
Salix purpurea)
con la observación de numerosas abejas atraídas por el olor de las
flores y por el néctar contenido en las escamas nectaríferas de las
mismas.
Oruga de Ocnogyna baetica,
una mariposa nocturna que
a inicios de primavera suele
ser bastante abundante.
Localmente conocida como
«pelua».

Antes
de llegar a la sauceda arbustiva de
S.
purpurea
antes comentada
y situada al final del tramo del arroyo adyacente al barrio de
Fátima, nos detuvimos a comentar la presencia de otros helófitos en
varios tramos del arroyo. Por un lado observamos las hojas basales de
algunos individuos de dos especies de la familia Apiáceas, la
berraza (
Apium
nodiflorum
) y el nabo del
diablo (
Oenanthe crocata),
que crecen en zonas encharcadas de remansos no ocupados por eneas y
carrizos, a veces también acompañados por los berros (
Nasturtium
officinale
). Hay que
tener cuidado en su consumo accidental por confusión con estos
últimos debido a la toxicidad de las otras dos especies. Por otro
lado, en algunos de los espadañales del cauce pudimos observar que
era localmente abundante el lirio acuático (
Iris
pseudacorus
), del que
ahora sólo se pueden observar las hojas, ya que la floración tiene
lugar más adelante. El helófito más escaso y localizado de todos
es la caña común (
Arundo
donax
), especie alóctona
invasora introducida desde hace mucho tiempo en España, parecida al
carrizo pero de mayor altura y de tallos más gruesos.

Además
de los freatófitos caducifolios comentados hasta el momento durante
la visita se pudieron observar dos especies más, ambas típicas de
ramblas o cursos fluviales que alternan periodos de encharcamiento y
de fuerte estiaje: el taraje (
Tamarix
gallica
), de hojas
escamiformes, y el sauzgatillo (
Vitex
agnus-castus
) de hojas
palmaticompuestas. Teniendo en cuenta el porte de los ejemplares
observados, con la excepción de algún taraje que ha ido colonizando
el cauce, se trata de arbustos que fueron plantados tras las obras de
encauzamiento y restauración fluvial llevadas a cabo en este tramo
del arroyo Pedroche. También pudimos observar la existencia de
algunos pies de mayor tamaño de álamo blanco y fresno –y quizás
también de algún sauce,
Salix
fragilis
– que proceden
igualmente de las citadas plantaciones. El resto de pies actualmente
observados, de menor porte, proceden de la colonización de semillas.

Tras
pasar por debajo de la vía del AVE nos acercamos hasta el puente
romano situado sobre el arroyo y por el que discurre tanto el antiguo
camino mozárabe a Santiago de Compostela como una de las vías
pecuarias más importantes de España, la Cañada Real Soriana. Desde
aquí se observaron los zarzales con adelfas y juncales de gran
tamaño que pueblan las orillas, así como el arbolado que,
procedente de varias plantaciones realizadas en los últimos 20-25
años, ocupan las orillas y taludes de este pequeño tramo, adyacente
a las cocheras de los autobuses de la empresa de transporte urbano
AUCORSA. Destaca la abundancia de álamos blancos con porte estrecho
y alargado de origen claramente cultivado (se tratan de variedades de
jardinería) y de olmos de Siberia (
Ulmus
pumila
) y ya en las
laderas adyacentes la presencia de algarrobos, tarajes y la
existencia de pies de encina litoral (
Quercus
ilex
subsp. ilex),
almez (
Celtis australis)
y pino negro (
Pinus
nigra
), todos ellos
procedentes de plantación.
La compuesta Bellis sylvestris

La
ruta continuó tras pasar al otro lado de la carretera de conexión
con la Autovía de Andalucía y la carretera nacional N-432
(Granada-Badajoz), en las inmediaciones del Club Asland y de la cinta
transportadora. En este tramo pudimos observar una pequeña olmeda en
un arroyito afluente del Arroyo Pedroche así como unos zarzales con
adelfa de enormes dimensiones (con una altura de 3-4 m). La gran
presión ganadera no ha permitido la instalación de árboles y
arbustos freatófitos al igual que ha pasado en el tramo donde se
inició la ruta, de modo que sólo han persistido rodales de una
especie tóxica (la adelfa) y de otra espinosa (la zarza,
Rubus
ulmifolius
). Los
acebuches que hay dispersos por la ladera están completamente
ramoneados indicando dicha presión. En varias zonas de las laderas
del arroyo se han llevado a cabo recientes reforestaciones con
árboles y arbustos, con protección de los plantones con una malla
para asegurar la viabilidad de las mismas. Junto al viaducto del
canal del Guadalmellato encontramos un rodal de una especie de árbol
alóctono de carácter muy invasor: el ailanto (
Ailanthus
altissima
) y en el puente
de la antigua carretera N-432 observamos varias higueras (
Ficus
carica
) y un almez
(
Celtis australis)
con hábitos rupícolas.

La umbelífera Smyrnium olusatrum

Para
finalizar el recorrido hicimos una parada para observar un par de
alineaciones de olmeda (
Ulmus
minor
) de pequeñas
dimensiones, que se han mantenido prácticamente iguales desde hace
más de 20 años, sin crecer en extensión por el mismo problema
antes comentado. En el sotobosque destaca la abundancia de zarza
(
Rubus ulmifolius)
y algunos pies de majuelo o espino blanco (
Crataegus
monogyna
) y entre las
lianas las zarzaparrillas y en menor medida la hiedra (
Hedera
helix
). Entre las
especies herbáceas perennes típicas del sotobosque de olmedas,
alamedas y fresnedas pudimos observar el aro (
Arum
italicum
), el apio
caballar (
Smyrnium
olusatrum
), la celidonia
menor (
Ranunculus ficaria)
y el acanto (
Acanthus
mollis
), incluyendo
también algún rodal de la herbácea perenne estolonífera
Oxalis
pes-caprae
, invasora
procedente de Sudáfrica.

Enseñando una madreselva
(Lonicera periclymenum)

En
el borde del talud, junto a la olmeda, y también en algunas partes
del talud rocoso de la otra orilla, pudimos observar también la
presencia de varios individuos de un arbusto espinoso caducifolio
endémico del suroeste de la Península Ibérica, el tamujo (
Flueggea
tinctorea
). El aspecto
más destacable es su peculiar localización, en los taludes con
fuerte pendiente, en vez ocupar el propio cauce o el lecho de
inundación, como es habitual en los ríos y arroyos de Sierra Morena
con fuerte estiaje.

Rafael
Tamajón Gómez (3-Marzo-2014).

Febrero 2014: El Patriarca

La salida de febrero versaba sobre arbustos y árboles del bosque mediterráneo. Fue un exíto rotundo en cuanto a botánica y además nos vimos inmersos en aventuras variopintas incluyendo una aproximación a una cueva, la visita de un huerto ecológico y la exploración de un rincón 100% natural colindante a las urbanizaciones de la ciudad. Damos paso a las plantas.

 El itinerario se inició poco después de las 10 de la mañana, justo en el punto de arranque del sendero municipal “SL-A93 Las Ermitas”, señalizado con un panel informativo, que discurre por un camino de tierra paralelo a los terrenos del actual Parador Nacional de la Arruzafa, donde siglos atrás el emir omeya Abderramán I (siglo VIII) estableció una residencia en la finca de recreo o almunia denominada “Al Rusafa”, que contaba con la existencia de un magnífico jardín botánico, según relata el historiador del siglo XI Ibn Sa´id. Junto a los muros que bordean el sendero pudimos observar varias especies de árboles ornamentales (palmeras, cipreses, cedros, aligustres, etc.) así como comunidades herbáceas nitrófilas típicas de muros y
paredones, como es el caso de los herbazales dominados por la parietaria
(Parietaria judaica), acompañados del amor del hortelano (Galium
aparine
) y de fumarias (Fumaria capreolata).

Al inicio del camino, observamos una comunidad de plantas asociadas a viejos muros.

Quizás el hecho más destacable de esta parte de recorrido es la abundancia de dos especies de plantas invasoras, que aquí crecen conjuntamente. Se trata de un árbol caducifolio procedente de China y norte de Vietnam, el ailanto (Ailanthus altissima), y de una hierba perenne, el pasto agrio (Oxalis pes-caprae), procedente de Sudáfrica, y que sólo se reproduce de forma adventicia, por estolones. También pudimos constatar la abundancia de aros (Arum italicum) en el suelo, a la sombra de los árboles del muro, y de aristoloquias (Aristolochia baetica), planta trepadora leñosa de hojas acorazonadas de la que se alimenta la mariposa arlequín (Zerynthia rumina).

En los terrenos del actual Parador de la Arruzafa se construyó previamente el Convento de San Francisco de la Arruzafa, más conocido entre los cordobeses como Monasterio de San Diego, que estuvo funcionando hasta la desamortización de 1836. Justo al pasar por la antigua entrada a dicho convento nos encontramos con Benjamín, el encargado del huerto, que además de invitarnos a pasar y a echar un vistazo al mismo nos regaló algunas hortalizas.

Pocos metros más adelante, en plena área ajardinada, nos encontramos con un rodal de grandes ailantos y almeces (Celtis australis) que rodean la entrada a una cueva que en su momento estuvo ocupada por ermitaños y que entramos a inspeccionar durante unos minutos. En esta zona ajardinada pudimos observar también varios pies de encina litoral o alsina (Quercus ilex subsp. ilex) para comentar las principales diferencias con la encina continental o carrasca (Q. ilex subsp. ballota = Q. rotundifolia), especie arbórea que posteriormente íbamos a ver en gran número para poder comprobar la gran variabilidad en la forma y tamaño de sus hojas.

El Patriarca, situado al norte de la ciudad y en la falda de Sierra Morena, esta no obstante conformado por rocas calizas…

En la primera parte de la visita por los terrenos de “El Patriarca” nos centramos en la presencia de un par de plantas exóticas invasoras, en la proximidad de las viviendas de la urbanización adyacente, ambas espinosas y procedentes del continente americano. Es el caso del cactus conocido con el nombre de chollas (Cylindropuntia tunicata) y del árbol denominado Espino de Jerusalén (Parkinsonia aculeata). Seguidamente observamos una serie de especies herbáceas indicadoras de un importante nivel de nitrificación del suelo, como es el caso de los cardos (Onopordum nervosum, Carthamus lanatus) y de las ortigas (Urtica membranacea) y nos detuvimos un rato a estudiar las peculiaridades de las inflorescencias y de la biología reproductora una especie de hierba perenne bulbosa muy abundante, que crece en rodales localmente muy densos: el candilillo (Arisarum simorrhinum). 
 
Se observan por transparencia pequeños puntos en esta hoja de la Ruda (Ruta graveolens) : se trata de las glandulas que producen los compuestos aromáticos tan típicos de estos vecinos de los cítricos.

En cuanto a las principales especies arbustivas se hizo hincapié en dos, en ambos casos con especiales adaptaciones en su sistema radical: la retama loca (Osyris alba) y la retama de bolas (Retama sphaerocarpa). La primera de ellas (con diferencia la más abundante de las dos) destaca por ser una planta hemiparásita, dotada de haustorios para obtener de otras plantas parte de los nutrientes que necesitan (el resto lo obtienen por fotosíntesis), y la segunda por tener la capacidad de fijar en el suelo el nitrógeno atmosférico, gracias a la presencia de nódulos de Rhizobium en sus raíces.

La flor de la Olivilla (Teucrium fruticans). En este género falta el pétalo superior, carácter muy visible en esta especie de flor grande.

Por último, en lo relativo a las especies arbóreas autóctonas se hicieron varias paradas para observar pies de encina (Quercus ilex subsp. ballota), acebuche (Olea europea var. sylvestris) y algarrobo (Ceratonia siliqua), y se comentaron las principales características de los mismos. En el caso de la encina nos detuvimos especialmente en un pie caracterizado por presentar unas hojas atípicas, muy estrechas y alargadas, con el borde liso. Con respecto al algarrobo se hizo alusión a que la población existente probablemente procede de la naturalización o asilvestramiento de antiguos cultivos llevados a cabo hace varios miles de años. Además, se observaron varios pies hembra con frutos incipientes, de unos 2 cm de longitud. También se hizo referencia a las diferencias entre olivos y acebuches, relativas sobre todo al tamaño de los frutos.

También existe un interés geológíco con la presencia de rocas conglomeradas

Tras recorrer una parte de la zona sur de “El Patriarca”, coincidiendo parcialmente con el sendero SL-A93, nos desviamos hacia el noroeste buscando el pequeño valle excavado por un arroyo temporal que nace al pie del Cerro de las Ermitas. Antes de adentrarnos en dicho arroyo hicimos varias paradas para observar arbustos, matas y lianas típicos de las etapas de sustitución de los encinares termófilos con acebuches y algarrobos sobre sustratos básicos (tomillares, jarales y coscojares-lentiscares): tomillo andaluz (Thymbra capitata), zamarrilla o tomillo macho (Teucrium capitatum subsp. lusitanicum), ajedrea de monte o té moruno (Micromeria graeca), jara blanca o jara estepa (Cistus albidus), matagallo (Phlomis purpurea), aulaga (Genista hirsuta), ruda (Ruta montana y R. angustifolia), espino negro (Rhamnus lycioides subsp. oleoides), coscoja (Quercus coccifera), lentisco (Pistacia lentiscus), esparragueras (Asparagus acutifolius y A. albus) y aristoloquia (Aristolochia baetica). En cuanto a los pastizales perennes típicos de esta serie de vegetación, durante el itinerario se observaron dos tipos, ambos dominados por gramíneas. Por un lado los cerrillares, herbazales graminoides dominados por el cerrillo (Hyparrhenia spp.) propios de suelos esqueléticos y afloramientos de calcarenitas; y por otro, los majadales, presididos por la gramínea cespitosa Poa bulbosa. En estos últimos destaca la abundancia de otras bulbosas como Moraea sisyrinchium (aún no estaba florecida) y de ranunculáceas perennes como Ranunculus bullatus (ya estaba pasada la floración, con alguna excepción puntual).

Sorpresa mayúscula: el descubrimiento de un árbol remarcable, un lentisco (Pistacia lenticus) de gran porte. Aqui se aprecia el tronco…

En la parte del recorrido paralelo al arroyo pudimos constatar la modificación de la vegetación existente (también influida por una litología diferente, calizas duras, lutitas y conglomerados cámbricos, así como por un relieve más abrupto). Por un lado, el encinar con acebuches y algarrobos se hace más denso, con copas prácticamente entrelazadas, y por otro comprobamos la existencia en el sotobosque de algunas especies arbustivas poco o nada representadas en las zonas llanas y más abiertas de “El Patriarca”, sobre terrenos calcareníticos miocénicos. Entre éstas pudimos observar varias especies de jaras y jaguarzos, como la jara negra o jaguarzo morisco (Cistus salvifolius) y la jara rizada (C. crispus), el rascaviejas (Adenocarpus telonensis), la olivilla (Teucrium fruticans), el mirto (Myrtus communis) y el lentisco (Pistacia lentiscus). Esta última especie es muy escasa en los encinares abiertos visitados en la primera parte de la ruta, y sin embargo en el entorno del arroyo se ha podido comprobar que es una de las especies dominantes en el sotobosque, al igual que el mirto. Esta última especie es especialmente abundante en las partes bajas de la ladera o en el propio cauce es muy abundante. Como curiosidad hay que destacar la presencia de un lentisco de porte arbóreo que no estaba previamente catalogado como árbol singular y que ha sido detectado en el transcurso de la visita. Además, en plena vaguada destaca la presencia de algunos pies de alcornoque (Quercus suber), debido al fenómeno de compensación hídrica edáfica. Precisamente la concurrencia de las dos especies parentales de Quercus arbóreos perennifolios (Q. ilex subsp. ballota y Q. suber) explicaba la presencia de un mesto de gran altura que fue observado creciendo en pleno cauce seco del arroyo.

… y la copa.

Ya en la cabecera del arroyo, y pocos metros antes de acceder a la denominada “Carretera de las Ermitas”, volvimos a tener contacto con varias especies exóticas invasoras. Una de ellas era el pasto agrio, que ya fue observado al inicio de la ruta. Las otras dos eran la chumbera (Opuntia ficus-indica) y la pita (Agave americana), ambas procedentes del continente americano.

La ruta, de unas cuatro horas de duración total y un recorrido de unos 3,5 Km, finalizó a eso de las 14:00, regresando al punto donde se inició caminando por la calle “Carretera de las Ermitas”.

Rafael Tamajón Gómez