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Autor: Rafael Tamajón

Ruta botánica 10-2-2019: «Musgos y hepáticas de la Mezquita y alrededores»

En la ciudad de Córdoba contamos con un estudio sobre la flora briofítica, llevado a cabo por Rosario Oliva. En este catálogo aparecen registradas 63 especies de musgos y 5 de hepáticas. Con los nuevos datos recientemente obtenidos por nosotros dicha lista está en proceso de ampliación. En el itinerario previsto, para dar a conocer todas las especies de hepáticas de la ciudad y algunos de los musgos más frecuentes y extendidos, se han incluido precisamente dos especies que no habían sido previamente registradas en el citado catálogo: la hepática Fossombronia wondraczekii y el musgo Fabronia pusilla.

La actividad, junto al punto de encuentro (Arco del Triunfo) se inició con una breve introducción teórica sobre los briófitos (musgos y hepáticas), y con la entrega de una clave de identificación y de unas láminas en color plastificadas, como documentación de apoyo para la ruta botánica.


La primera parada consistió en localizar y observar varias especies de musgos típicas de muros. Por un lado estuvimos un rato rastreando los restos de la muralla romana que hay a ambos lados del Arco de Triunfo, y pudimos observar la presencia de varias especies de musgos, entre otras las siguientes: Timmiella sp., Bryum dichotomum, Funaria hygrometricaA continuación nos dirigimos al muro del paseo de la Ribera, en las inmediaciones de la noria del molino de la Albolafia, donde es posible contemplar una comunidad monoespecífica y densa del musgo más común en muros con fuerte insolación. Nos referimos a Tortula muralis, que en estado deshidratado destaca por la existencia de unos largos «pelos» hialinos, blanquecinos, muy visibles, y que caracterizan a esta especie, una de las más comunes de la ciudad.


Fig. 1. Tortula muralis sobre la barandilla de calcarenitas del paseo de la Ribera, junto a la Noria de la Albolafia.

La siguiente parada en el itinerario previsto no es otra que la Mezquita-Catedral y el Patio de los Naranjos, localidad urbana que destaca como punto de interés briológico en la ciudad de Córdoba por ser el único emplazamiento donde se pueden observar creciendo las seis especies de hepáticas que por ahora han sido catalogadas en este núcleo urbano. No deja de ser sorprendente que en el estudio preexistente, en la localidad denominada «Patio de Los Naranjos», sólo se indicara la presencia de dos especies de musgos, Scorpiurium circinatum y Fissidens crassipes, sin ninguna mención a las hepáticas allí presentes, y que pudieron ser observadas en la actividad.

Fig. 2. Lunularia cruciata y Scorpiurum circinatum creciendo juntos en el empedrado del Patio de los Naranjos.

En el empedrado del patio pudimos observar hepáticas talosas con aspecto aplanado, como es el caso de Lunularia cruciata (con sus característicos cestillos en forma de media luna llenos de diminutos propágulos) y de las pequeñas rosetas de Riccia lamellosa y R. crystallina. De entre todas las especies del empedrado hay que poner el énfasis en la importante población de Fossombronia wondraczeckii, una minúscula hepática talosa pero con aspecto inconfudible, ya que recuerda a una diminuta escarola de unos 5 mm de longitud y color verde pálido. En la fecha de la visita ya podían verse sus numerosos esporofitos, con setas hialinas -muy cortas al principio, luego muy alargadas- y cápsula esférica (verdosa al principio, negra en la madurez, antes de romperse y liberar las numerosas esporas que alberga en su interior).

Fig. 3. Riccia lamellosa

Fig. 4. Fossombronia wondraczeki 

Para completar el catálogo de especies de hepáticas del empedrado y de las losas de calcarenita hay que mencionar a Sphaerocarpos texanus, otra diminuta especie de aspecto también muy singular, de talo redondeado y recubierto por numerosos involucros o recipientes de forma ovoide que albergan las células sexuales reproductoras.

Fig. 5. Sphaerocarpos texanus creciendo en el empedrado

En la fachada externa de la Mezquita, concretamente en el muro oriental, se localizan varias poblaciones de Targionia hypophylla. Se trata de una hepática de aspecto plano y alargado, negra por debajo y por los bordes, y que hasta el momento sólo había sido citada del Alcázar, al igual que en el caso de S. texanus.

Fig. 6. Targionia hypophylla, creciendo en el muro externo de la Mezquita

Tras la visita a la Mezquita nos dirigimos a los muros exteriores del Alcázar, con orientación norte, para observar tanto musgos como hepáticas. Al pie de los muros, en el albero fuertemente compactado, puede observarse una comunidad de las hepáticas R. crystallina y S. texanus

Fig. 7. Riccia crystallina y Sphaerocarpos texanus en el rellano de alvero al pie de los muros del Alcázar.

En el muro, la hepática que encontramos es L. cruciata. Las zonas con escorrentía de los muros aparecen cubiertas por musgos y por algunas especies de flora vascular de preferencia ecológica rupícola. Entre las especies de musgos que pudimos observar están Aloina ambigua, Enthostodon pulchellus y Timmiella sp.

Fig. 8. Lunularia cruciata creciendo en el muro exterior del Alcázar.
Fig. 9. Timmiella sp. creciendo en el muro del Alcázar.
Fig. 10. Aloina ambigua
Fig. 11. Enthostodon pulchellus, con sus característicos esporofitos.

La ruta finalizó en el área ajardinada adyacente a los Baños Califales, observando varias especies de musgos epífitas, Fabronia pusilla y Orthotrichum diaphanum. De ellas hay que destacar la primera, ya que no aparece citada en el catálogo de briófitos preexistente. Se trata de un musgo acrocárpico, diminuto, de aspecto sedoso, con filidios terminados por un pelo hialino y cápsulas minúsculas. En concreto la encontramos creciendo sobre el estípite de una palmera canaria. O. diaphanum es un musgo epífito relativamente común sobre cortezas de varias especies de árboles urbanos, y su presencia ya era conocida en la ciudad de Córdoba. También posee filidios rematados en un pelo hialino, pero en este caso las cápsulas son casi sentadas, con seta muy corta. Además de en esta palmera, en los olmos adyacentes a los Baños Califales también encontramos poblaciones de este musgo epífito.

Fig. 12. Fabronia pusilla creciendo sobre una palmera canaria.


Fig. 13. Orthotrichum diaphanum.

Ruta botánica 2-12-2018: “Los líquenes de la ciudad de Córdoba”

Los
líquenes son fascinantes organismos formados por la simbiosis entre
un hongo, un alga o una cianobacteria y una levadura. Son capaces de
colonizar todos los hábitats de la Tierra, incluso en las extremas
condiciones de la tundra ártica y antártica y en el litoral rocoso.
Aunque en general son buenos bioindicadores de una atmósfera
limpia, algunas especies son tolerantes a ciertos niveles de
contaminación y a elevados niveles de nitrificación y por ello
pueden llegar a ser frecuentes e incluso abundantes en las ciudades,
tanto en las cortezas de algunos árboles como en variadas estructuras
antrópicas: muros, fachadas de edificios antiguos, esculturas,
empedrados, terrazas, losas sepulcrales, etc. Con la presente visita
se ha pretendido llamar la atención sobre su existencia y ofrecer una visión
general acerca de su diversidad en la ciudad de
Córdoba, dando a conocer algunas de las especies más comunes y abundantes.

Foto nº 1. Cartel anunciador de la salida botánica (autor: Rafa Tamajón).
Tras ser cancelada la ruta en la fecha originalmente anunciada (18-11-2018), se eligió la fecha del domingo 2 de diciembre teniendo en cuenta las previsiones meteorológicas, que en esta ocasión eran muy favorables (Foto nº 1).

Foto nº 2. Muestras de líquenes y material gráfico y bibliográfico para apoyar la breve charla introductoria teórica (autor: Pepe Lozano).
La
salida, concebida como un minitaller, ha constado de dos partes, una
teórica y una práctica. Antes de iniciar la visita, nuestro guía
Rafael Tamajón, ofreció en las inmediaciones del punto de encuentro
una breve charla introductoria sobre los líquenes: concepto, estructura, tipología,
reproducción, hábitats y otras curiosidades. La explicación se
apoyó sobre material gráfico (láminas y libros) así como sobre
varios ejemplos de líquenes epífitos (aquellos que crecen sobre la
vegetación leñosa) que fueron mostrados a los asistentes (Foto nº 2). Entre los
líquenes que se mostraron estaban el líquen fruticuloso llamado
Evernia prunastri (que se usa en la industria de los
perfumes), ausente en la ciudad pero frecuente en la Sierra de
Córdoba -se mostró una ramita repleta de este líquen cogida en los
alrededores de Assuan, en “La Conejera”. Otras especies de
líquenes fruticulosos mostradas fueron un ejemplar del curioso
líquen conocido como “líquen del ojo dorado” (
Teloschistes
chrysophtalmus
) y otro del género Ramalina. Como ejemplos
de líquen foliáceo epífito muy común en el municipio, tanto en la
ciudad como en el campo, se mostraron varias ramitas cubiertas por
Xanthoria parietina. Esta especie precisamente fue la empleada
para explicar la estructura básica de un líquen. Entre otras
curiosidades, se mostraron dos pequeñas muestras de una especie de
líquen gelatinoso, que crece en el suelo o en zonas de muros con
recubrimiento terroso,
Collema tenax.

Tras
la charla teórica la salida o ruta botánica propiamente dicha contó con una serie de paradas en distintos puntos, con el objeto de
observar las principales especies de líquenes de la ciudad de
Córdoba, explicando las principales características que permiten su
identificación visual (no hemos entrado a usar reactivos químicos
en ningún caso). A su vez, se diferenciaron dos partes dentro de
esta ruta. La primera parte del recorrido estuvo dedicada a la observación de líquenes
epífitos (aquellos que crecen sobre la vegetación leñosa, en este
caso sobre los árboles) y la segunda se centró en los líquenes
saxícolas (que crecen sobre rocas, en este caso sobre estructuras
constructivas equivalentes, como es el caso de los ladrillos y el
mortero).

En
la primera parte dedicada a los líquenes epífitos se hicieron un
total de cinco paradas, una en los jardines adyacentes a la
Biblioteca Central y el resto en el Parque Madre Coraje, conocido
popularmente en el barrio como “Los Teletubbies”.

Foto nº 3. Tronco de Acacia de Constantinopla cubierto por los líquenes Lecanora pulicaris, con talo blanquecino,  y Xanthoria parietina, con talo anaranjado (autor: Pepe Lozano).
La
primera parada fue para observar los líquenes de la corteza lisa de
un ejemplar joven, que lleva poco tiempo plantado, de acacia de
Constantinopla (Albizia julibrissin). En especial  nos centramos en
llamar la atención sobre la abundancia de
Lecanora pulicaris,
un líquen epífito crustáceo de talo gris pálido que no es
muy frecuente en la ciudad de Córdoba, que crecía en
compañía de varias especies de líquenes foliáceos, principalmente
junto a
Xanthoria parietina (foto nº 4).



Foto nº 4. Xanthoria parietina, líquen foliáceo frecuente en troncos y ramas de árboles, con talo de color anaranjado y apotecios del mismo color.
La segunda parada se correspondió con una palmera canaria, en cuyo estípite (tronco) encontramos un líquen crustáceo de aspecto granuloso-farináceo, con talo de color verde-azulado pálido: Lepraria incana (Foto nº 5).



Foto nº 5. Leparia incana, líquen con talo de aspecto granuloso y color verde-azulado pálido, desarrollado sobre el estípite de una palmera canaria (autor: Pepe Lozano).
La
tercera parada era el tronco de un naranjo amargo (
Citrus
aurantium
), con la corteza extensamente cubierta por una
comunidad de un pequeño líquen foliáceo de talo gris-verdoso, con
la zona central sorediada (
Hyperphyscia adglutinata),
relativamente común en el arbolado urbano (Foto nº 6).

Foto nº 6. Comunidad formada por el líquen Hyperphyscia adglutinata sobre tronco de naranjo amargo (Citrus aurantium) (autor: Pepe Lozano).
La
cuarta parada fue para observar la comunidad de líquenes
desarrollada sobre la corteza rugosa del tronco de un cinamomo o
acederaque (
Melia azederach), la especie arbórea más
abundante en el parque visitado. Además de las especies de líquenes
foliáceos
Xanthoria parietina e Hyperphyscia adglutinata
pudimos observar algunas especies no vistas hasta el momento, como es
el caso de
Physcia aipolia (foto nº 7), líquen foliáceo de talo
grisáceo pálido con apotecios de disco gris oscuro, o de
Candelariella reflexa (foto nº 8), líquen crustáceo de talo verdoso con
soredios de color amarillo.


Foto nº 7. Varios ejemplares del líquen corticícola Physcia aipolia sobre corteza de cinamomo o paraíso (Melia azederach) (autor: Pepe Lozano).
Foto nº 8. Candelariella reflexa, líquen de talo de color verde amarillento sobre corteza de cinamomo o paraíso (Melia azederach) (autor: Pepe Lozano).
La
quinta y última parada para observar líquenes epífitos en el
parque fue en el tronco de uno de los almeces existentes en una
alineación periférica al borde del parque, ya fuera de la valla,
lindando con un aparcamiento. Sobre este árbol de corteza lisa
pudimos observar una densa comunidad de líquenes dominada por las
especies antes comentadas,
P. aipolia y X. parietina,
con importante presencia también de
H. adglutinata (Foto nº 9).

Foto nº 9. Comunidad de líquenes desarrollada sobre la corteza lisa de un almez (Celtis australis), dominada por Physcia aipolia, con presencia también de Xanthoria parietina e Hyperphyscia adglutinata (autor: Pepe Lozano).

Como
se ha comentado al principio, la segunda parte de la visita se centró
en las especies de líquenes de diversas construcciones, como es el
caso de los muros. Esta segunda parte se inició con una parada en la que estuvimos un buen rato
intentando reconocer las distintas especies de líquenes saxícolas
presentes en el enlucido o mortero de una pequeña porción de muro
del Colegio adyacente al parque (Foto nº 10).


Foto nº 10. Toma de contacto de los asistentes con los líquenes de los muros.

Entre
las especies de líquenes presentes en este enclave (Foto nº 11) se puso la atención en
la observación de las características diagnósticas de las siguientes:
Variospora
aurantia
(líquen crustáceo de talo amarillo-anaranjado con
bordes lobulados y apotecios anaranjados en la zona central),
Caloplaca teycholita (líquen crustáceo de talo blanco sucio
o gris pálido, con zona central granulosa -sorediada- y bordes con
lóbulos poco marcados; a veces presenta apotecios de color rojo
teja),
Verrucaria nigrescens (líquen crustáceo de talo
fisurado-areolado, de color marrón-negruzco, con peritecios negros
relativamente grandes),
Aspicilia contorta subsp. hoffmanniana (foto nº 12)(líquen crustáceo de talo areolado, de color gris pálido ocráceo,
con apotecios más o menos hundidos y de forma bastante angulosa) 
y Placidium squamulosum (foto nº 13) (líquen con talo
formado por escuámulas de color pardo -verdoso en estado hidratado-
y con minúsculos peritecios hundidos).

Foto nº 11. Comunidad de Caloplaca teycholita, Variospora aurantia y Verrucaria nigrescens en el enlucido del primer muro visitado.
Foto nº 12. Aspicilia contorta subsp. hoffmanniana, líquen crustáceo areolado sobre el enlucido del muro visitado en primer lugar.
Foto nº 13. Placidium squamulosum, líquen escuamuloso localizado en muros con algo de tierra.

Otras especies presentes pero poco extendidas en este muro son Rinodina sp., Flavoplaca citrina y Lecanora albescens (ver descripción más adelante).

La
última parada fue en el muro de ladrillo visto del antiguo Cuartel
de Lepanto (C/ Sagunto), adyacente al parque previamente visitado (Foto nº 14). El objetivo fue
para comprobar la gran variabilidad individual de la mayoría de las
especies antes comentadas, así como llamar la atención sobre la
presencia de algunas otras no observadas previamente, y otras con
presencia puntual en el primer muro y mucho más extendidas en este
segundo muro visitado.


Foto nº 14. Vista parcial del muro de ladrillo visto del antiguo Cuartel de Lepanto, con el grupo «en busca del líquen perdido».

En
este muro, además de V. aurantia (foto nº 15), C. teycholita (foto nº 16, V.
nigrescens
, P. squamulosum, A.
contorta
subsp. hoffmaniana, que ya han sido descritas,
pudimos observar entre otras, las siguientes especies que a
continuación se describen brevemente: 
Flavoplaca citrina (foto nº 17), líquen crustáceo nitrófilo de talo fisurado-areolado de color verdoso amarillento, extensamente sorediado -soredios de color amarillento-, con apotecios anaranjados de borde talino; varias especies sin determinar
del género
Rinodina -supuestamente- (foto nº 18), con talo fisurado-areolado de color gris
o blanquecino y apotecios de color negro o pardo; 
Lecanora albescens, con talo blanco y apotecios lecanorinos de color verdoso pálido y borde talino; una especie no identificada del género Verrucaria, con talo areolado granuloso, de color gris-ocráceo y peritecios pequeños y en número variable por areola.

Foto nº 15. Variospora aurantia (=Caloplaca aurantia) sobre muro de ladrillo visto del antiguo Cuartel de Lepanto (autor: Rafa Tamajón).
Foto nº 16. Flavoplaca citrina (=Caloplaca citrina) sobre muro de ladrillo visto del antiguo Cuartel de Lepanto (autor: Rafa Tamajón).
Foto nº 17. Dos talos del líquen crustáceo Caloplaca teycholita (=Pyrenedosmia teycholita) sobre muro de ladrillo visto del antiguo Cuartel de Lepanto (autor: Rafa Tamajón)

Foto nº 18. Líquen crustáceo de talo blanquecino (¿Rinodina sp.?) sobre muro de ladrillo visto del antiguo Cuartel de Lepanto (autor: Rafa Tamajón).



Además,
como especies nuevas, entre otras, en este muro encontramos las siguientes: 
Lecanora dispersa; una especie no identificada de Lecidella -se parece a las especies silicícolas L. carpathica y L. elaeochromoides– con talo areolado, grueso, más o menos verrucoso y apotecios negros grandes, de forma variable;  y una especie no
identificada, atribuida provisionalmente y con dudas al género
Micarea, con talo
granuloso de color gris-verdoso y numerosos cuerpos fructícferos de color negro, redondeados.





Enero 2016: Líquenes del casco histórico de Córdoba.

Bien sabido es que los liquenes son seres «curiosos» procedentes de la asociación simbiótica entre un alga y un hongo.

Detalle del líquen crustáceo Aspicilia sp. (probablemente A. contorta) sobre muro de hormigón en la Iglesia de los Padres de Gracia.

Aunque los líquenes son en general muy buenos bioindicadores de la contaminación atmosférica, existen algunas especies bastante tolerantes que pueden vivir en las ciudades.

Líquenes en proceso de colonización de la escultura de Manolete en la Plaza del Conde de Priego. Entre otras especies se pueden observar ejemplares del líquen crustáceo del género Rinodina.
Caloplaca flavescens (naranja) y Lecanora muralis (blanco-verdoso), dos especies de líquenes crustáceos comunes en los sillares de calcarenita de la Torre Malmuerta.

En estas los líquenes encuentran diversos tipos de sustratos donde desarrollarse, como es el caso de las cortezas de los árboles, los muros de piedra, ladrillo y hormigón, las tejas, las esculturas e incluso el mismo suelo en algunos jardines.

El muro de hormigón de las escalinatas de acceso a la Iglesia de los Padres de Gracia acoge a una nutrida comunidad de líquenes, entre los que destacan por su abundancia Flavoplaca citrina y Caloplaca teicholyta.
Muro de calcarenita y losas de gres en la unión de la C/ Conde de Priego y la Puerta del Rincón. Los líquenes más abundantes aquí son Lecidella carpathica y Caloplaca teicholyta.

La coloración de los líquenes es muy variada y a veces muy llamativa, con especies de color amarillo, naranja o verde-amarillento.

Vista parcial de la comunidad de líquenes de una pilastra de arenisca triásica junto a la Iglesia de San Lorenzo. En ella destacan tres especies de líquenes crustáceos: Caloplaca teicholyta (gris), Lecanora muralis (blanco-verdoso pálido) y Calogaya decipiens (naranja).
Detalle del líquen crustáceo Lecidella carpathica, caracterizado por la abundancia de peritecios de color negruzco y un tallo gris claro de aspecto granuloso.

Entre las especies de muros y elementos constructivos más comunes y abundantes en la ciudad de Córdoba están Caloplaca teicholyta, C. flavescens, Lecanora muralis, Verrucaria nigrescens, Lecidella carpathica, Aspicilia contorta y Rinodina sp.

Squamarina cartilaginea, líquen escuamuloso, sobre muro de calcarenitas en C/ Conde de Priego, único emplazamiento conocido hasta el momento en la ciudad de Córdoba.

Entre las que crecen en las cortezas de los árboles destacan sin duda Xanthoria parietina y Physcia biziana.

Mayo 2015: Flora ornamental en el casco antiguo de Córdoba.

Parte del recorrido de esta visita coincide parcialmente con el de otra salida botánica que se hizo el pasado año. A diferencia de aquella en esta nos hemos centrado casi exclusivamente en las especies cultivadas y plantadas de carácter ornamental, tanto árboles, como arbustos, trepadoras y herbáceas.

Ya en los alrededores del punto de encuentro pudimos disfrutar de la belleza de la floración del jacarandá (Jacaranda mimosaefolia), árbol procedente de Sudamérica que florece copiosamente en primavera. Las flores son grandes, en forma de campana, azuladas, y duran muy poco en el árbol, por lo que rápidamente se acumulan en el suelo debajo de la copa. Junto a este árbol observamos una falsa acacia (Robinia pseudacacia) de la variedad de flores rosadas, menos común que la de flores blancas.

Uno de los puntos fuertes del recorrido se corresponde con las flores que adornan los parterres y rocallas, como es el caso, entre otras, de los pensamientos (Viola x wittrockiana) de colores varios, Lobaria maritima (crucífera de flores blancas y muy pequeñas), lantanas con flores de varios colores, Gazania rigens (compuesta de capítulos anaranjados y hojas con una pilosidad blanquecino-plateada muy característica) y Bellis perennis, otra compuesta, ésta con capítulos rosados y/o blancos.

Gazania rigens.
Lobularia maritima.
Bellis perennis.

Viola x wittrockiana.

En la parte final del recorrido, en el Patio de los Naranjos de la
Mezquita, nos deparaba una sorpresa, en este caso de una planta no
cultivada ni ornamental. Para localizarla nos dedicamos a mirar al suelo
y a buscar en el empedrado y en los alcorques ejemplares de una
interesante planta exótica de pequeño tamaño que presenta aquí la única
población conocida en la ciudad de Córdoba: Cotula australis.

Abril 2015: Flora y vegetación de “El Patriarca”.

El Patriarca es un espacio natural de gran interés porque a su cercanía a la ciudad une una gran diversidad biológica. Con esta idea en la mente hemos ofrecido una nueva visita guiada en este interesante lugar (el año pasado lo visitamos en febrero), aprovechando el inicio de la primavera para observar en flor a un gran número de especies, tanto herbáceas como leñosas (árboles y arbustos).

Entre los árboles y arbustos de matorral noble pudimos observar en floración la encina (Quercus ilex subsp. ballota), el lentisco (Pistacia lentiscus) y el espino negro (Rhamnus oleoides), y entre las especies de arbustos del matorral serial destacaríamos por su abundancia la jara blanca (Cistus albidus) y el matagallo (Phlomis purpurea) por su abundancia. Entre los arbustos trepadores (lianas) pudimos contemplar las sorprendentes flores en forma de trompeta de las aristoloquias (Aristolochia baetica), especie indicadora del piso termomediterráneo, al igual que el algarrobo (Ceratonia siliqua) y cuya presencia nos está hablando de un clima invernal suave, sin heladas prolongadas o fuertes.

Al igual que en la visita anterior enseñamos a los asistentes dos ejemplares de árboles singulares, por un lado un lentisco de porte arbóreo de excepcionales dimensiones y por otro un híbrido entre encina y alcornoque (mesto, de nombre científico Quercus x mixta). En la zona de contacto entre el Patriarca y la urbanización del mismo nombre destaca la existencia de extensos herbazales nitrófilos dominados por jaramagos (Diplotaxis spp.), varias especies de compuestas del tipo de las margaritas (Anacyclus radiatus y Glebionis coronaria) y gramíneas como la cebadilla (Hordeum leporinum).

Herbazales nitrófilos en el entorno de “El Patriarca”.
Detalle de una flor de jara blanca (Cistus albidus), muy frecuente y abundante en los matorrales de este espacio.
Detalle de las hojas y flores de espino negro o cambrón (Rhamnus oleoides).
El lentisco (Pistacia lentiscus) es una especie dioica, con sexos separados. En este caso detalle de varias flores femeninas.
Inflorescencia de flores verticiladas del matagallo (Phlomis purpurea).
Varias matas de cantueso (Lavandula stoechas subsp. sampaiana) en flor.
Las flores de la encina (Quercus ilex subsp. ballota) son
insignificantes y se agrupan en inflorescencias colgantes denominadas
amentos.
Ejemplar de mesto (Quercus x mixta), resultante de la hibridación de la encina y el alcornoque.
Detalle de una inflorescencia de Aristolochia baetica, en forma de trompeta muy curvada.