Julio 2014: Flora canaria y mediterránea en el Jardín Botánico.
La
salida botánica de julio se ha centrado en una paseo por varios
enclaves del Jardín Botánico (en enero ya estuvimos por allí
viendo helechos y gimnospermas) con el objetivo de introducirnos en
la flora endémica y singular de las regiones macaronésica y
mediterránea. En primer lugar se visitaron los invernaderos
centrales correspondientes a la flora canaria, donde tuvimos contacto
con las especies más representativas de la laurisilva (loro, hija,
viñátigo, til y barbusano), bosque lauroide subtropical de gran
interés biológico, del cardonal-tabaibal (cardón, tabaibas,
bejeques, cerrajas y tajinastes), y a continuación la sección
dedicada a endemismos peninsulares y baleáricos (Glaucium flavum,
Limonium gymnesicum, Aquilegia cazorlensis, Armeria
hirta, Rosmarinus tomentosus y Papaver rupifragum,
entre otras especies que estaban en flor). Posteriormente se realizó
un recorrido por la sección denominada “Escuela Botánica” con
el fin de observar un buen número de especies características de
las regiones Mediterránea, Macaronésica y Eurosiberiana, agrupadas
por afinidad taxonómica.
los invernaderos centrales del Jardín Botánico encontramos varias
secciones. Nosotros nos centramos exclusivamente en dos de ellas:
Flora canaria (laurisilva, cardonal-tabaibal, bejeques, cerrajas y
tajinastes) y Endemismos peninsulares y baleáricos.
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| Paneles de las secciones representadas en los invernaderos centrales del Jardín Botánico. |
la sección dedicada a la laurisilva (bosque subtropical adaptado a
una elevada humedad durante todo el año y dominado por árboles de
hoja lauroide, con predominio de las especies de la familia
Lauráceas) encontramos ejemplares de algunas de las especies más
representativas de este tipo de ambiente, como es el caso de los
árboles conocidos con los nombres de viñatigo (Persea indica),
til (Ocotea foetens), loro o laurel canario (Laurus
azorica), hija (Prunus lusitanica subsp. hixa),
mocán (Visnea mocan), barbusano (Apollonias barbujana)
y palo blanco (Picconia excelsa). También observamos
ejemplares de arbustos como el follao (Viburnum rigidum) y el
brezo blanco (Erica arborea), éste último puede alcanzar
porte arbóreo en la comunidad de sustitución del bosque, el
denominado fayal-brezal.
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| Vista parcial del invernadero dedicado a la Laurisilva. |
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| Otra vista del invernadero dedicado a la Laurisilva. |
a la sección de la laurisilva encontramos una representación de la
flora canaria típica de otros ambientes, desde el más seco y
termófilo correspondiente al cardonal-tabaibal hasta el pinar,
pasando por el bosque termófilo. Entre las especies más
características y singulares de este tipo de flora podemos destacar
los bejeques (Aeonium spp.), el verode (Senecio kleinia),
el cardoncillo (Ceropegia dichotoma), los tajinastes (Echium
spp.), la tolda (Euphorbia aphylla), la vinagrera (Rumex
lunaria), el drago (Dracaena drago), el peralillo
(Maytenus canariensis), el almácigo (Pistacia atlantica),
el cedro (Juniperus cedrus) y el pino canario (Pinus
canariensis). La mayoría de ellas son plantas crasas o de hoja
esclerófila o acicular, adaptaciones a un clima semiárido o seco.
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| Detalle de las hojas del verode (Senecio kleinia) |
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| Detalle de un bejeque (Aeonium manriqueorum). |
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| Aspecto de un drago (Dracaena draco). |
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| Detalle de las hojas de un almácigo (Pistacia atlantica). |
visita continuó con un breve recorrido por el invernadero de
endemismos peninsulares y baleáricos, aprovechando que muchos de
ellos estaban en floración, algunos de ellos amenazados y en peligro
de extinción. Entre las especies observadas podemos citar
papaveráceas como el glaucio (Glaucium flavum),
circunmediterránea, y la amapola de Grazalema (Papaver
rupifragum), de varias sierras béticas y de Marruecos;
umbelíferas como el hinojo marítimo (Chrithmum maritimum);
compuestas como Centaurea sonchifolia, de la región
mediterránea; plumbagináceas como Limonium gymnesicum,
endémico de Mallorca, y Armeria hirta, endémica de las
provincias de Cádiz, Málaga y Sevilla; ranunculáceas como la
aguileña de Cazorla (Aquilegia pyrenaica subsp. cazorlensis),
con poblaciones en la Sierra del Pozo (Jaén) y Sierra de Castril
(Granada); cariofiláceas como el clavel de Sierra Morena (Dianthus
crassipes), endemismo del suroeste ibérico; y labiadas como
Rosmarinus tomentosus, especie en peligro crítico de
extinción con poblaciones en las provincias de Málaga y Granada.
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| Detalle de una flor de Glaucium flavum. |
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| Detalle de una flor de aguileña de Cazorla (Aquilegia pyrenaica subsp. cazorlensis). |
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| Detalle de una flor de amapola de Grazalema (Papaver rupifragum). |
resto de la visita, ya en el exterior, transcurrió por los distintos
parterres correspondientes a la zona conocida como “Escuela
Botánica”, que albergan ejemplares agrupados por familias y por
parentesco taxonómico. En este recorrido pudimos contemplar
numerosas especies, muchas de ellas características del bosque y
matorral mediterráneo, pero también otras propias de la laurisilva
y del cardonal-tabaibal macaronésico o de los bosques caducifolios
propios de la región Eurosiberiana.
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| Detalle del panel explicativo de la Escuela Botánica. |
las gimnospermas nos detuvimos a comentar la gran variabilidad
morfológica de las mismas, pasando desde las de porte arbustivo
(como el caso de Ephedra fragilis), arborescente (sabinas y
enebros del género Juniperus) hasta árboles amenazados como
es el caso del araar (Tetraclinis articulata) y de gran
longevidad y toxicidad, como es el caso del tejo (Taxus baccata).
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| Aspecto general de un gran ejemplar de araar (Tetraclinis articulata). |
el caso de las Angiospermas iniciamos la visita con la sección
dedicada a las monocotiledóneas (palmitos, dragos, yucas, eneas,
etc) para pasar a las dicotiledóneas, centrando nuestra atención
principalmente en las especies arbóreas y arbustivas dado que la
floración en época estival es muy escasa en el caso de las especies
herbáceas. Entre los árboles destacaríamos los ejemplares de las
principales lauráceas de la laurisilva canaria, como es el caso del
viñatigo (Persea indica), del loro (Laurus azorica),
del til (Ocotea foetens) o del barbusano (Apollonias
barbujana), especies que previamente habíamos contemplado en el
invernadero dedicado a la laurisilva.
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| Hojas de viñatigo (Persea indica). |
las especies de árboles y arbustos caducifolios más singulares por
su rareza en el sector cordobés de Sierra Morena y presentes en la
Escuela Botánica, destacaríamos las siguientes, que fueron objeto
de comentarios especiales: hediondo (Anagyris foetida),
avellano (Corylus avellana), cerezo de Santa Lucía (Prunus
mahaleb), arce de Montpellier (Acer monspessulanum) y
emborrachabras (Coriaria myrtifolia).
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| Arce de Montpellier (Acer monspessulanum). |
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| Emborrachabras (Coriaria myrtifolia). |
último, destacaríamos el endrino (Prunus spinosa), un
arbusto espinoso en plena fructificación, que fue objeto del
comentario etnobotánico relativo al uso de sus frutos para la
fabricación del pacharán.
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| Frutos del endrino (Prunus spinosa). |
la Asociación de Educación Ambiental El Bosque Animado agradece la
colaboración de IMGEMA, que ha permitido el acceso gratuito a los
participantes a esta visita guiada, así como a Eduardo León, que
estuvo trabajando durante un tiempo en el Jardín Botánico, por
acompañarnos durante la misma y por sus aportaciones y comentarios
relativos a las plantas de la “Escuela Botánica”.
Tamajón Gómez, 30 de julio de 2014































Mientras nos adentramos en la zona más llana y próxima al río Guadalquivir pudimos observar varias comunidades higronitrófilas típicas de las orillas de los ríos. Es el caso de los herbazales dominados por “caíllos” (Xanthium strumarium) y persicarias (Polygonum persicaria), la más extendida con diferencia, de las comunidades de mastrantos o menta de burro (Mentha suaveolens) y de los céspedes dominados por grama (Cynodon dactylon). Muy llamativo el hecho de encontrarnos grandes extensiones de “caíllos” completamente cubiertos por los tallos amarillentos de una planta parásito muy abundante, la denominada Cuscuta campestris. Quizás el herbazal más interesante, por su escasez e infrecuencia fuera de este lugar, es el dominado por una planta rastrera y estolonífera, de flores amarillas. Se trata de la cincoenrama (Potentilla reptans), que aquí aparece mezclada con la cola de caballo o equiseto (Equisetum ramosissimum), muy abundante en esta parte de Los Sotos de la Albolafia. Por aquí también son frecuentes los rodales de zarzamora (Rubus ulmifolius), con porte muy bajo y rastrero.
Entre las especies de carácter helofítico destaca por su abundancia el carrizo (Phragmites australis), aunque aquí lo encontramos creciendo en grandes rodales pero en terrenos actualmente no encharcados, aunque con nivel freático cercano a la superficie. Algo similar le ocurre a la castañuela (Bulboschoenus maritimus), de la que existen varios rodales en zonas depresionarias, correspondientes con antiguos canales por los que circulaba el agua durante las épocas de mayor caudal. Sin duda nos ha llamado mucho la atención la escasez de una planta típica de praderas-juncales higronitrófilas, nos referimos al junco churrero (Scirpoides holoschoenus) y a otro junco más estilizado, denominado Juncus inflexus.

En cuanto a las especies arbóreas típicas de las riberas del Guadalquivir, en el recorrido observamos numerosos sauces arbustivos de la especie Salix fragilis, procedentes del rebrote de los troncos cortados a matarrasa durante las últimas actuaciones llevadas a cabo en el espacio. En la zona adyacente al Molino de la Albolafia y de las isletas se pueden observar los escasos ejemplares de álamo blanco (Populus alba) existentes. En el resto del territorio los árboles existentes son sauces o mimbreras (Salix fragilis, S. x rubens, S. alba), ya que los fresnos (Fraxinus angustifolia) son de porte más bien arbustivo y escasa altura. Entre las especies exóticas que pueden verse en la margen derecha de Los Sotos de la Albolafia están el ailanto (Ailanthus altissima), el espino de Jerusalén (Parkinsonia aculeata), el plátano de sombra (Platanus hispanica) y dos especies de palmeras (Phoenix canariensis y P. dactylifera), sin contar el olmo de Siberia, que ya ha sido comentado previamente. 















































En los terrenos del actual Parador de la Arruzafa se construyó previamente el
Pocos metros más adelante, en plena área ajardinada, nos encontramos con un rodal de grandes ailantos y almeces (Celtis australis) que rodean la entrada a una cueva que en su momento estuvo ocupada por ermitaños y que entramos a inspeccionar durante unos minutos. En esta zona ajardinada pudimos observar también varios pies de encina litoral o alsina (Quercus ilex subsp. ilex) para comentar las principales diferencias con la encina continental o carrasca (Q. ilex subsp. ballota = Q. rotundifolia), especie arbórea que posteriormente íbamos a ver en gran número para poder comprobar la gran variabilidad en la forma y tamaño de sus hojas.
En la primera parte de la visita por los terrenos de “El Patriarca” nos centramos en la presencia de un par de plantas exóticas invasoras, en la proximidad de las viviendas de la urbanización adyacente, ambas espinosas y procedentes del continente americano. Es el caso del cactus conocido con el nombre de chollas (Cylindropuntia tunicata) y del árbol denominado Espino de Jerusalén (Parkinsonia aculeata). Seguidamente observamos una serie de especies herbáceas indicadoras de un importante nivel de nitrificación del suelo, como es el caso de los cardos (Onopordum nervosum, Carthamus lanatus) y de las ortigas (Urtica membranacea) y nos detuvimos un rato a estudiar las peculiaridades de las inflorescencias y de la biología reproductora una especie de hierba perenne bulbosa muy abundante, que crece en rodales localmente muy densos: el candilillo (Arisarum simorrhinum). 



