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Autor: Rafael Tamajón

Marzo 2015: Las orquídeas del Arroyo Pedroche.

p { margin-bottom: 0.1in; direction: ltr; line-height: 120%; text-align: left; widoUn año más no nos hemos podido resistir al encanto de las orquídeas y desde la asociación hemos planteado una salida botánica a uno de los mejores lugares para observarlas, el Arroyo Pedroche, muy próximo al borde urbano de Córdoba. En esta ocasión se ha adelantado la visita (la del año pasado fue aproximadamente un mes después) para poder observar algunas especies que florecen más tempranamente y que ya encontramos pasadas el año pasado, como es el caso de una de las orquídeas del tipo “orquídea abeja”, perteneciente al género Ophrys: O. fusca (orquídea-abeja negra, monjitas).

Se trata de una especie muy variable desde el punto de vista morfológico, de ahí que se hayan descrito numerosas subespecies. En nuestro territorio contamos con la presencia de la subespecie fusca. Debido a que todas las especies no tienen un floración sincronizada hemos descubierto que la visita fue excesivamente temprana para disfrutar de algunas de las especies de floración más tardía, como es el caso de Orchis champagneuxi, Ophrys lutea, O. speculum y Serapias lingua, especies que no llegaron a ser observadas en floración.
En el caso de especies como Orchis italica las poblaciones estaban empezando a florecer y por tanto no estaban en todo su esplendor. Aun así, la visita mereció la pena y los asistentes a la visita, además de las orquídeas, pudieron disfrutar de la observación de otras especies en flor de otras familias. Además de esto durante una parada procedimos a explicar la morfología de las flores de las orquídeas y a desvelar los secretos de su polinización a través de los insectos.

(Rafael Tamajón Gómez)

Febrero 2051: musgos, hepáticas y líquenes urbanos.

Para
la primera salida botánica del año 2015 nos hemos marcado como
objetivo llamar la atención acerca de la existencia de los Briófitos
(musgos y hepáticas, plantas sin flores y sin vasos conductores de
savia con un ciclo vital complejo caracterizado por la existencia de
gametofitos y esporofitos y que también pueden reproducirse
asexualmente a través de propágulos) y de los Líquenes
(constituidos por la asociación simbiótica entre un hongo y un
alga, con reproducción tanto sexual, a través de las esporas
generadas en las estructuras reproductoras denominadas apotecios o
peritecios, como asexual, a través de los soredios e isidios). Se
trata de unos organismos vegetales muy desconocidos para la mayoría
de los habitantes de las ciudades, que a pesar de estar ampliamente
distribuidos y de poseer una gran belleza y diversidad de diseños y
colores, pasan desapercibidos habitualmente, entre otras cosas por su
pequeño tamaño. Nos hemos planteado dos cosas, por un lado enseñar
las principales características morfológicas y ecológicas de estos
fascinantes seres y por otro mostrar algunas de las especies más
comunes en varios ambientes antrópicos (muros, edificaciones,
jardines y arbolado urbano).

Después de la presentación y una
breve exposición de los objetivos generales de la presente salida y
tras mencionar las leyendas existentes en torno al punto de quedada
(La Torre Malmuerta) nos trasladamos con los participantes desde allí
hasta el tramo de muralla adyacente, junto a la Facultad de Ciencias
del Trabajo, para ofrecer una breve introducción teórica acerca de
los Briófitos, que incluyen los musgos y las hepáticas.
Punto de quedada, la
Torre Malmuerta, lugar al que se le atribuyen varias leyendas, y que
alberga una interesante población de líquenes y musgos urbanos.
Con la ayuda de los claros e
ilustrativos esquemas estuvimos explicando las principales
características morfológicas que permiten identificar a los musgos
y hepáticas, así como ciertos aspectos relativos a su interesante
ciclo biológico. Y acto seguido nos dedicamos a observar algunos
representantes que crecen sobre el delgado suelo desarrollado sobre
el muro de calcarenita, como es el caso de los musgos
Tortula
muralis
(variedades
muralis
y
aestiva)
y
Timmiella
sp., con una morfología y tamaño de hojas muy diferente, y de la
hepática
Lunularia
cruciata
, con sus
característicos cestillos con forma de media luna, repletos de
propágulos.
Vista parcial del
muro de calcarenita adyacente a la Torre de la Malmuerta, junto a la
Facultad de Ciencias del Trabajo.
Tortula muralis var.
aestiva. A diferencia de la variedad típica, que poseen hojas
rematadas por un largo pelo blanquecino-plateado, en ésta el nervio
que sobresale del ápice es bastante corto.
Timmiella sp. Esta
especie de musgo es la que presenta las hojas de mayor tamaño de
todas las que pueden observarse en la ciudad de Córdoba.
La hepática
Lunularia cruciata es fácil de identificar por la presencia de sus
característicos cestillos de propágulos.
La siguiente parada la hicimos en la
Torre de la Malmuerta, aprovechando el sol para calentarnos después
de nuestra estancia a la sombra observando musgos y hepáticas. Aquí
nos detuvimos junto a la escalinata para observar un rodal del musgo
Tortula muralis
en estado deshidratado, y explicar sus principales características
para identificarlo (presencia de unos largos “pelos”
blanquecinos-plateados en el extremo de las hojas, que en seco
aparecen retorcidas en espiral; esporofitos con una larga seta y con
una cápsula cilíndrica, recubierta por una cofia puntiaguda).
Rodal de Tortula
muralis creciendo sobre calcarenitas de la Torre Malmuerta.
Comunidad de líquenes
saxícolas sobre los sillares de calcarenita de los contrafuertes de
la Torre de la Malmuerta.
A continuación hicimos una breve
introducción teórica sobre los líquenes y de nuevo usamos para
explicar la morfología de estos organismos los esquemas del libro
antes citado relativos a la especie
Xanthoria
parietina
, que luego
pudimos observar en la corteza de un árbol junto al Parque de Colón.
Tras esta parte teórica nos detuvimos un buen rato a observar y
aprender a reconocer algunas de las especies más comunes de líquenes
saxícolas sobre sustratos calcáreos (como es el caso de la Torre
Malmuerta, construida a base de sillares de calcarenita del Mioceno),
entre las que están las siguientes:
Verrucaria
nigrescens
, Lecanora
muralis
, Caloplaca
teicholyta
, C.
flavescens
, Aspicilia
contorta
y Rinodina
sp. Tal como se comentó a los asistentes, en la actualidad estamos
llevando a cabo la catalogación de las especies de líquenes de la
ciudad de Córdoba ya que no existe ningún trabajo previo al
respecto. Como punto de partida contamos con el Catálogobibliográfico de los líquenes de Andalucía, recientementepublicado (Ana Rosa Burgaz, 2014).
Verrucaria
nigrescens.
Lecanora muralis.
Caloplaca
teicholyta.
Caloplaca
flavescens.
La siguiente parada la hicimos en la
Plaza de Colón, enfrente de las paradas de autobuses, y nos
dedicamos a observar la comunidad de líquenes y musgos epífitos
corticícolas (que crecen sobre la corteza) de los olmos de Siberia
(
Ulmus pumila)
y arces de hoja de fresno (
Acer
negundo
). En concreto
observamos el musgo
Orthotrichum
diaphanum
que forma
densos rodales y varias especies de líquenes, entre ellos las
especies denominadas
Physcia
biziana
y Xanthoria
parietina
.
Detalle de las hojas
y cápsulas del musgo epífito Orthotrichum diaphanum.
Physcia biziana,
líquen foliáceo epífito sobre la corteza de un arce de hojas de
fresno (Acer negundo).
Xanthoria parietina,
líquen foliáceo sobre la corteza de un arce de hoja de fresno (Acer
negundo).
En el muro de la base del vallado
del Parque de Colón crecen varias especies de musgos, además de la
omnipresente
Tortula
muralis
encontramos
individuos de otros géneros, entre ellos
Bryum
sp.
Por otro lado, aunque finalmente no
llegamos a entrar en el parque, hay que comentar que en algunas
palmeras datileras es posible encontrar otra especie de musgo epífito
relativamente común,
Syntrichia
laevipila
, de hojas con
forma más redondeada que las de
T.
muralis
, con un nervio
saliente no tan largo como el de aquella especie.
El Parque de Colón
alberga varios hábitats para los musgos y hepáticas, entre ellos el
muro de la valla y el área destinada a los perros.
Syntrichia
laevipila, musgo epífito sobre el tronco de una palmera datilera.
Para acabar la salida nos detuvimos
para mostrar varios ejemplares de musgos y hepáticas recolectados de
otros enclaves urbanos. La idea era ofrecer una imagen de la gran
variedad de formas en los musgos y hepáticas. Entre las hepáticas
sorprendimos a los asistentes con representantes de tres géneros de
morfología muy distinta:
Riccia
lamellosa,
Sphaerocarpos texanus
y
Fossombronia
sp
. Esta última
es una especie que no aparece citada en el catálogo de Briófitosque se publicó hace más de una década por parte de la especialistaRosario Oliva (2001) y que ha sido localizada recientemente
creciendo en una zona ajardinada del distrito de Levante.
Precisamente en este mismo lugar fue encontrada por casualidad la
especie
S. texanus,
que hasta el momento sólo se conocía de un lugar, los jardines del
Alcázar de los Reyes Católicos. Aunque no llegamos a visitarlo, en
el Parque de Colón también se ha podido localizar creciendo en
pequeño número acompañando a
Riccia
crystallina
, otra especie
de hepática típica de suelos pisoteados.

Riccia lamellosa
acompañada por un pequeño individuo de Sphaerocarpos texanus en un
área de suelo pisoteado del Parque de Colón.
Detalle de
Fossombronia sp, hepática foliosa que sólo se conoce por
el momento de un único enclave del Distrito de Levante.


Rafael
Tamajón Gómez (22-02-2015)

Diciembre 2014: el solar de la antigua cárcel

La
última salida botánica del año 2014 la hemos dedicado a la flora
ruderal y arvense y para ello nos hemos acercado a un paraíso para
la flora urbana: el solar de la antigua Cárcel de Córdoba. Este
terreno de unas 2 hectáreas localizado en el Barrio de Fátima
alberga una rica flora compuesta por unas 90 especies de plantas
vasculares, en su mayoría herbáceas, y esto representa algo más
del 60% de toda la flora espontánea catalogada hasta el momento en
el Distrito de Levante. 

 

Aunque teníamos claro que a finales
de otoño no es precisamente el mejor momento para la floración la
visita se consideró interesante en el contexto del taller que
estábamos ofreciendo para conocer la flora urbana como complemento a
las visitas al río Guadalquivir, al arroyo Pedroche y al Parque Cruz
Conde. 

Al fondo edificio de
la cárcel restaurado para albergar en el futuro un Centro Cívico;
en primer plano, tras el muro, un pie joven de almez (Celtis
australis) con coloración otoñal.
Durante la realización de un
estudio sobre la flora urbana silvestre del distrito de Levante de la
ciudad de Córdoba llevado a cabo en el año 2013 pudimos comprobar
la importancia de este enclave de gran interés para la observación
de flores en pleno casco urbano. Este terreno llano de poco más de 2
hectáreas localizado en el barrio de Fátima a escasa distancia del
Arroyo Pedroche, se corresponde con la ubicación de la antigua
prisión provincial. Aunque hace varios años el ayuntamiento
restauró el edificio principal de la cárcel para albergar un centro
cívico, en la actualidad lo encontramos cerrado y sin uso alguno.
Vista parcial de los
terrenos del solar. Al fondo se observa el muro norte y una de las
charcas que se forman temporalmente.

El perímetro del solar aparece
parcialmente vallado, conservando algunos tramos del muro original.
Una franja de uno de los laterales ha sido acondicionada para
aparcamiento. Además de dicho uso el terreno es frecuentemente
utilizado para pasear a los perros. Este hecho conlleva la
nitrificación, en mayor o menor grado, del suelo y explica la
existencia de plantas y comunidades nitrófilas y/o subnitrófilas).
Otra vista parcial
del solar, en este caso de los terrenos más próximos al edificio
restaurado, con abundancia de malvas.
De las 160 especies de plantas de
origen no cultivado catalogadas hasta el momento en el distrito
urbano de Levante, en este solar se ha registrado en total casi un
centenar de especies (96) en los años 2013 y 2014 (algo más del 60%
de toda la flora). Esta gran diversidad se explica porque, además de
la típica flora ruderal asociada a los antiguos muros, terrenos
removidos y montículos de tierra, encontramos numerosas especies
propias de los prados y pastizales subnitrófilos que aparecen en los
terrenos no cultivados ni urbanizados del entorno próximo, como es
el caso de la zona del Arroyo Pedroche.
Cerraja (Sonchus
oleraceus)
Cardo (Carduus
bourgaeanus)
En los bordes de la parcela y junto
a los muros antiguos y el edificio existente son muy abundantes las
cerrajas (
Sonchus
oleraceus
), los cardos
(
Carduus
spp.;
Galactites
tomentosa
), los trigueros
(
Piptatherum miliaceum),
las malvas (
Malva
nicaensis
y
M. parviflora),
el amor del hortelano (
Galium
aparine
) y los bledos
(
Amaranthus
spp.).
Amor del hortelano
(Galium aparine)
Bledo (Amaranthus
viridis) creciendo en el muro.
En los montículos de tierra
existentes predomina claramente la mostaza silvestre (
Sinapis
alba
), aunque también la
encontramos en la franja periférica junto a los restos del muro. En
los pastizales y herbazales del resto del terreno se desarrollan
comunidades vegetales en las que destacan varias plantas por su
abundancia y dominancia: gramíneas (es muy abundante
Bromus
madritensis
), jaramagos
(
Diplotaxis
spp.), margaritas (
Anacyclus
clavatus
), carretones
(
Medicago
spp.), tréboles (
Trifolium
spp.), llantenes (
Plantago
spp., sobre todo
P.
lagopus
) y chupamieles
(
Echium plantagineum).
Hojas de llantén
(Plantago lagopus), muy abundante en los pastizales y herbazales del
solar.
Hojas de carretones
(Medicago spp.), plantas nitrófilas de gran valor forrajero que
abundan en los herbazales de este solar.
Hay que destacar que en este enclave
se han localizado hasta el momento las únicas poblaciones de algunas
de las especies inventariadas en el distrito de Levante, como es el
caso del meliloto (
Melilotus
elegans
), de la
gallocresta o conejitos (
Bartsia
trixago
) y del carrizo
(
Phragmites australis),
entre otras.
En total durante la visita se
observaron unas 15 especies en flor, destacando por su abundancia los
jaramagos y la mostaza blanca (
Sinapis
alba
). Otras especies en
floración fueron la viborera (
Echium
plantagineum
), la hierba
cana (
Senecio vulgaris),
los alfilerillos de pastor o relojitos (
Erodium
spp.), el hinojo (
Foeniculum
vulgare
), los cenizos
(
Chenopodium album,
C. opulifolium y
C. vulvaria),
la caléndula (
Calendula
arvensis
), los cardos
(
Carduus tenuiflorus
y
C. bourgaeanus)
y varias especies de gramíneas (
Bromus
madritensis
y Piptatherum
miliaceum
).
Mostaza blanca
(Sinapis alba).
Herbazal dominado
por jaramagos (Diplotaxis virgata)
Hierba cana (Senecio
vulgaris)
Alfilerillo o
relojitos (Erodium malacoides)

Como anécdota, durante la
realización del recorrido por el solar para este visita se localizó
por azar un ejemplar en flor de una nueva especie de crucífera que
aún no había sido catalogada en el Distrito de Levante, la mostaza
negra (
Brassica nigra).
Entre las especies leñosas
autóctonas destaca la presencia de un álamo blanco (
Populus
alba
), un taraje (Tamarix
gallica
) y un almez
(
Celtis australis),
todos de pequeño porte, y de una plántula de acebuche u olivo
asilvestrado (
Olea
europaea
).
Taraje (Tamarix
gallica).
Álamo blanco
(Populus alba) junto a un charco y próximo a la zona de
aparcamientos.

También están representadas varias
especies alóctonas de árboles, con individuos que proceden de la
germinación de semillas de individuos cultivados, como es el caso
del ailanto (
Ailanthus
altissima
) y el olmo de
Siberia (
Ulmus pumila).
Rafael Tamajón Gómez
(22-02-2015)

Noviembre 2014: vegetación del Aº Pedroche en Fátima

Esta segunda visita al Arroyo Pedroche en su tramo adyacente a la barriada de Fátima, en el Distrito de Levante, se ha planteado en el seno de un taller para conocer la flora urbana y del entorno de Córdoba. Para los nuevos alumnos ha supuesto el primer acercamiento a su flora y vegetación mientras que para otros participantes ha servido de complemento a la visita del mes de marzo. En un tramo relativamente corto se pueden observar muchas comunidades vegetales, en su mayoría de carácter ripario (espadañales, carrizales, cañaverales, juncales, saucedas, alamedas, etc.) pero también herbazales nitrófilos en los taludes y bordes del camino existente.
Al igual que en la primera visita del mes de marzo el grupo partió desde el punto de reunión en la parada de cabecera de la línea nº 2 de autobuses urbanos, y nos acercamos hasta la zona próxima a la avenida de Carlos III para desde aquí, y siguiendo el camino de servidumbre, recorrer el tramo urbano del arroyo hasta el puente romano sobre el mismo, en las inmediaciones de las cocheras de AUCORSA.

Colorido otoñal de un sauce blanco (Salix alba).

Uno de los principales atractivos de esta ruta es el colorido otoñal dorado que en el mes de noviembre empiezan a adoptar las hojas de muchos de los ejemplares de árboles y arbustos, ya que la práctica totalidad de las especies representadas son caducifolias. Este es el caso de los álamos blancos (Populus alba), los sauces (Salix alba, S. purpurea y S. atrocinerea) y los tarajes (Tamarix gallica) y también el del sauzgatillo (Vitex agnus-castus) y el de árboles alóctonos como el plátano de sombra (Platanus x hispanica).

Excepcionalmente es posible encontrar algunos ejemplares de sauce blanco
que no han adquirido aún el típico color dorado otoñal, como ocurre con
este ejemplar de ramas muy péndulas.

En el primer tramo del arroyo (hasta el puente de la carretera a la Campiñuela Baja) la vegetación predominante en el cauce es el espadañar, comunidad casi monoespecífica de eneas (Typha dominguensis), que al igual que en la visita invernal presentan un aspecto pajizo. No será hasta la primavera cuando la comunidad desarrolle las nuevas hojas y tallos con las características inflorescencias alargadas.

Vista parcial del espadañal del primer tramo recorrido del arroyo Pedroche.

Salpicando las eneas en el cauce encontramos algunos ejemplares de sauces (sobre todo del sauce blanco) y álamos blancos, y en las márgenes también de adelfas (Nerium oleander) y fresnos (Fraxinus angustifolia). En el caso del fresno aún no se nota la llegada del otoño en la coloración de las hojas, todavía verdes.

Detalle de las hojas de fresno (Fraxinus angustifolia).

En el tramo desde la carretera de la Campiñuela hasta las vías del ferrocarril la vegetación está más diversificada y encontramos, además de algunos tramos dominados por eneas como en el primer tramo, un rodal de alamedas y varios de saucedas (tanto de sauce blanco como de S. purpurea).

Vista parcial de un tramo del arroyo con gran abundancia de sauces blancos (Salix alba).
Aspecto de uno de los rodales de sauce púrpura (Salix purpurea) de mayor extensión en el arroyo.

Algunas especies, como el álamo blanco y el sauzgatillo adquieren tonos rojizos y ocres muy llamativos. Además de los ejemplares salpicados de adelfa los únicos arbustos perennifolios que podemos encontrar en el arroyo son la zarza (Rubus ulmifolius) y la unciana (Dorycnium rectum). Este último es un arbusto que crece en densos rodales, y que también lo podemos observar en el primer tramo, si bien es más abundante en el segundo.

Los ejemplares de sauzgatillo (Vitex agnus-castus) plantados en el
arroyo adquieren una bella tonalidad rojiza en el follaje antes de
desprenderse de él.
Rodal de unciana (Dorycnium rectum), muy abundante en algunas zonas del arroyo.

Además de los espadañales encontramos algunos rodales de carrizo (Phragmites australis) y de caña común (Arundo donax), así como de lirio acuático (Iris pseudacorus). Por otro lado, las comunidades higronitrófilas de las orillas son de varios tipos, en función de la especie dominante: mastranto o menta de burro (Mentha suaveolens), junco churrero (Scirpus holoschoenus), juncia (Cyperus longus) y panizo (Paspalum paspalodes). De este tipo de comunidades la única especie que encontramos en flor, aunque ya escasamente, es la hierba de San Antonio (Epilobium hirsutum).

Rodal de mastranto (Mentha suaveolens) en la periferia del arroyo, junto al camino.
Ejemplar en flor de hierba de San Antonio (Epilobium hirsutum).

Entre las especies alóctonas arbóreas y arbustivas presentes en el arroyo hay que mencionar el plátano de sombra, la morera (Morus alba) y el falso pimentero (Schinus molle). En el último tramo visitado, entre las vías del tren y la carretera del Muriano es posible observar también un rodal de olmos de Siberia (Ulmus pumila) que fueron plantados durante una acción de restauración de las márgenes y los taludes del entorno de las actuales cocheras de AUCORSA, junto al “Molino de los Ciegos”, así como una alineación de ejemplares de álamo blanco procedentes de vivero (cultivar “fastigiata”).

Olmos de Siberia (Ulmus pumila) y álamos blancos (Populus alba cultivar
fastigiata”) en las inmediaciones del puente romano sobre el Arroyo
Pedroche.

En dicha época se plantaron en las orillas varias alineaciones de cultivares de álamo blanco y en la ladera adyacente algarrobos (Ceratonia siliqua), encinas (Quercus ilex subsp. ilex), almeces (Celtis australis) y tarajes (Tamarix gallica y T. boveana, esta última especie se caracteriza por flores con cuatro pétalos y sépalos, frente a los cinco típicos de la primera). También destaca la presencia de varios pies plantados de pino negro (Pinus nigra).

Varios ejemplares cultivados de pino negro (Pinus nigra) y de taraje de
la especie Tamarix boveana en las inmediaciones de las cocheras de
AUCORSA.

Tras la larga sequía veraniega las lluvias otoñales tiñen el paisaje del entorno del arroyo nuevamente de verde y las temperaturas suaves permiten la floración de algunas especies nitrófilas, como es el caso de los jaramagos (Diplotaxis spp.), que también los pudimos ver en la visita del mes de marzo, aunque en este caso acompañados por muchas más especies en flor propias de los herbazales nitrófilos que cubren todos los taludes del arroyo y del camino de servidumbre. Entre dichas especies está la alfalfa (Medicago sativa), especie que prácticamente es posible encontrar en la zona en flor durante casi todo el año.

Ejemplar de alfalfa (Medicago sativa) en floración, en el herbazal que bordea el arroyo.

Rafael Tamajón Gómez, en Córdoba, 14 de enero

Taller de flora del Río Guadalquivir (días 29 y 30 de octubre).

Fresno (Fraxinus angustifolia).

Los días 29 y 30 de octubre se han celebrado las dos salidas de campo correspondientes a un taller concebido para conocer la flora del Río Guadalquivir con alumnos inscritos en el Centro Cívico Arrabal del Sur, que han contado con la participación como monitor de nuestro compañero Rafa Tamajón. La actividad, de varias horas de duración en las tardes de los citados días, ha consistido en sendas visitas guiadas por varios enclaves del Río Guadalquivir a su paso por Córdoba, en concreto en el Monumento Natural “Sotos de la Albolafia” y en la zona aledaña de Miraflores. 

 

Álamo blanco (Populus alba).

Destinadas a un público adulto en su mayoría y con escasos conocimientos específicos de Botánica, las visitas guiadas de este taller se han centrado en las especies leñosas de árboles y arbustos (álamo blanco, fresno, olmo común, almez, sauce blanco, adelfa, taraje y sauzgatillo) así como en algunas plantas herbáceas perennes y anuales muy representativas de la flora de este hábitat ribereño (caso de la enea, el carrizo, el carrizo, la juncia y la grama, además de los “caíllos”, la persicaria y las vinagreras, entre otras). Además de indicaciones acerca de las características para identificar las especies observadas, durante la visita se han comentado aspectos relativos a los posibles usos tradicionales o aplicaciones medicinales de las mismas.

Olmo común (Ulmus minor)

Al finalizar la actividad, junto al Puente Romano, se procedió a repartir una breve encuesta de evaluación.

Almez (Celtis australis)

Como complemento a la visita realizada, a los alumnos del taller se les ha facilitado con posterioridad un documento elaborado por el monitor a modo de guía básica de la flora del Guadalquivir, donde se han incluido todas las especies observadas y algunas más de interés pero que no pudieron ser vistas durante la visita. Además de una o varias fotos, para cada especie se ha redactado un breve texto informativo. De este modo se puede considerar cumplido el objetivo del taller: la divulgación de la diversidad vegetal del Río Guadalquivir.

A continuación incluimos algunas fotos de las principales especies de árboles, arbustos y algunas herbáceas representativas que pudieron ser observadas por los alumnos de este taller.

Sauce blanco (Salix alba)
Taraje (Tamarix gallica)

Adelfa (Nerium oleander)
Zarza (Rubus ulmifolius

Sauzgatillo (Vitex agnus-castus)
Carrizo (Phragmites australis)
Enea (Typha dominguensis)
Caña (Arundo donax)

“Caíllos” (Xanthium strumarium)

Octubre 2014: un paseo por la margen derecha del Guadalquivir junto al Jardín Botánico.

En esta visita nos acercamos a la flora y vegetación más representativa de las riberas del Guadalquivir en su tramo adyacente al Jardín Botánico de Córdoba. Esta circunstancia explica que, además de las saucedas arbóreas y las alamedas, comunidades vegetales típicas de este curso fluvial, entre la flora leñosa encontramos una gran proporción de especies alóctonas o exóticas, algunas de ellas consideradas como invasoras (como es el caso del eucalipto rojo, el ailanto, la casuarina, el plátano oriental, el palo verde y el ricino).  

Desde el punto de reunión junto al
Puente de San Rafael la ruta se inicia bajando hasta el río por un
camino de tierra, después de pasar a través de una valla
parcialmente rota. En esta bajada nos detuvimos para comentar la
presencia, junto al puente, de varias especies alóctonas de árboles,
el palo verde o espina de Jerusalén (
Parkinsonia
aculeata
) y la casuarina
o pino de Norfolk (
Casuarina
cunninghamiana
), dos
especies que pudimos ver en la visita del domingo anterior en el
Parque Cruz Conde.
Ejemplares de palo
verde y de casuarina creciendo junto al Puente de San Rafael.

En la ribera del río, nada más
bajar por el camino, nos encontramos con una sauceda de sauces
blancos (
Salix alba,
predominantemente de la variedad

vitellina
), muchos de
ellos con porte bastante péndulo o llorón. Como podremos comprobar
a lo largo de toda la visita, este tipo de comunidad vegetal riparia,
con árboles de pequeño porte, jóvenes, es la dominante. Debido al
crecimiento tan rápido de los sauces la formación observada no debe
tener más de 5 años.

Sauceda de sauces
blancos (
Salix
alba
).

El paseo transcurre por un camino
donde las saucedas quedan a la izquierda, sobre un talud, mientras
que en la parte de la izquierda encontramos formaciones dominadas por
árboles en su mayoría exóticos, entre los que observamos ailantos
(
Ailanthus altissima),
olmos de Siberia (
Ulmus
pumila
) e higueras (Ficus
carica
), además de
algunas especies trepadoras ornamentales, como es el caso de
Polygonum baldschuanicum,
originaria de Asia, de carácter invasor, que en el momento de la
visita estaba en plena floración.

Polygonum
baldschuanicum
(=
Fallopia
baldschuanica
),
una enredadera exótica e invasora.
Antes de llegar a la altura del
molino donde se acoge el Museo de Paleobotánica en el Jardín
Botánico nos detuvimos a contemplar un ejemplar de álamo negro o
chopo de Canadá (
Populus
x canadensis
).
Ejemplar de chopo
canadiense próximo al Molino de la Alegría.
Justo a la altura de la pasarela de
acceso al Molino de la Alegría, dentro del Jardín Botánico destaca
el porte péndulo de las ramas de un ejemplar de sauce llorón (
Salyx
babylonica
). En ocasiones
se ha constatado la hibridación entre esta especie y el sauce blanco
(S.
alba var. vitellina):
Salix x chrysocoma.
De hecho, en el tramo urbano del Guadalquivir son frecuentes los
sauces con aspecto péndulo o llorón, de modo que quizás en algunos
casos tengan dicho origen híbrido.
Sauce llorón
cultivado en el Jardín Botánico.
Tras rebasar el molino, en la
izquierda del camino nos detuvimos a observar un ejemplar de arce de
hojas de fresno (
Acer
negundo
), con hojas
amarillas con coloración otoñal, y otro de gran porte de olmo de
Siberia (
Ulmus pumila).
Detalle de una hoja
con coloración otoñal de arce de hoja de fresno.
La siguiente parada la hicimos junto
a la pasarela-embarcadero, desde donde se divisa perfectamente la
extensión de las saucedas en riberas e isletas del río. Aquí
también pudimos comentar las diferencias entre las eneas (
Typha
dominguensis
) y la
platanaria (
Sparganium
erectum
) y en el borde
del camino contemplar algunas especies herbáceas propias de los
herbazales higronitrófilos, entre ellas varias asteráceas como los
“caíllos” (
Xanthium
strumarium
), Aster
squamatus
, Conyza
canadensis
y los
cardillos (
Scolymus
maculatus
).
Vista de las
saucedas del entorno del Molino, desde la pasarela-embarcadero.
A partir de aquí hay un tramo de
camino que discurre entre una densa y alta sauceda de sauces blancos
(
S. alba)
y una alameda de álamos blancos (
Populus
alba
), esta última en el
talud adyacente al Jardín Botánico. La alameda aparece cruzada por
varias pasarelas y rampas de acceso.
Saucedas (izquierda)
y alamedas (derecha) bordeando el camino.
En el tramo adyacente al Jardín
Botánico la alameda aparece orlada por varios ejemplares de
casuarinas (
Casuarina
cunninghamiana
) y sobre
todo destaca la presencia de un pequeño rodal de plátanos de sombra
orientales (
Platanus
orientalis
), una especie
exótica escasamente empleada en Córdoba, frente a la abundancia del
plátano híbrido (
P. x
hispanica
), que también
aparece en algunos puntos de la alameda.
Plátanos de sombra
orientales creciendo en la alameda.
Detalle de una hoja
seca de plátano de sombra oriental.
Más adelante, cuando la margen del
río apenas cuenta con vegetación de ribera leñosa, en el talud a
la derecha del camino nos llama la atención la presencia de varios
pies de ricino (
Ricinus
communis
), alguno de
ellos de gran porte. Esta especie exótica (procedente de América)
se caracteriza por sus grandes hojas palmadolobadas y su gran
toxicidad (tradicionalmente el aceite de ricino fue empleado como
purgante).
Ejemplar de ricino
en fructificación.
En la orilla, además de algunos
sauces dispersos, encontramos carrizos (
Phragmites
australis
) y algunas
cañas (
Arundo donax),
y nos detuvimos a comentar las diferencias entre ambas especies.
Un pequeño rodal de
cañas en la orilla del río.
Rodal de carrizos en
la orilla derecha; en la otra orilla bosquete de eucaliptos rojos.
Antes de abandonar la orilla del río
para salir de nuevo hasta el Parque Cruz Conde en las inmediaciones
del Jardín Botánico, nos encontramos con varios pies muy jóvenes
de fresno (
Fraxinus
angustifolia
). Antes de
esto pasamos junto a un eucalipto de pequeño porte aislado
(
Eucalyptus camaldulensis)
y en el talud de la derecha del camino nos encontramos con varias
moreras (
Morus alba),
palos verdes (
Parkinsonia
aculeata
), ricinos
(
Ricinus communis)
y sauzgatillos (
Vitex
agnus-castus
). Otras
especies leñosas observadas a la derecha del camino han sido la
zarza (
Rubus ulmifolius)
y la adelfa (
Nerium
oleander
).
Varios pies jóvenes
de fresno en la orilla del río.


Rafael Tamajón Gómez, en
Córdoba, 23 de noviembre

Domingo 12 de octubre: Árboles y arbustos del Parque Cruz Conde

En un breve recorrido por el
Cementerio de la Salud y por el Parque Cruz Conde es posible
contemplar la mayor parte de las especies de árboles y arbustos
ornamentales catalogadas en el municipio de Córdoba, destacando la
presencia de ejemplares singulares de varias especies de árboles,
como es el caso del ciprés mediterráneo, el ciprés de Arizona, el
árbol del paraíso y el ombú. 

La visita se inició en el interior
del Cementerio de La Salud, que alberga el ciprés mediterráneo
(
Cupressus sempervirens)
de mayores dimensiones de la provincia de Córdoba, motivo por el que
fue incluido en el Inventario de Árboles Singulares que promovió la
Diputación provincial. Además de dicho ejemplar en este enclave
pudimos observar una acacia de Japón de la variedad “pendula” y
en la entrada un ejemplar también singular de cinamomo o paraíso
(
Melia azederach).
Ejemplar de ciprés
mediterráneo de grandes dimensiones localizado en el Cementerio de
la Salud.

Desde el cementerio nos dirigimos
hacia el Parque Cruz Conde siguiendo el camino existente en paralelo
al muro oeste. En los taludes del camino pudimos observar ailantos
(
Ailanthus altissima)
y almeces (
Celtis
australis
) de pequeño
tamaño. A la izquierda del camino hicimos un alto para comentar la
existencia de un bosquete de eucaliptos rojos (
Eucalyptus
camaldulensis
).

Bosquete de
eucaliptos rojos en las inmediaciones del Cementerio de la Salud.

Antes de adentrarnos de lleno en el
Parque Cruz Conde nos detuvimos a observar varios ejemplares de
fresno (
Fraxinus
excelsior
) y sobre todo
de acacia de tres espinas (
Gleditsia
triacanthos
), algunos de
ellos cargados de unas larguísimas legumbres negruzcas, muchas de
ellas ya caídas al suelo.

Ejemplares jóvenes
de acacias de tres espinas.

Entre las escasas especies de
árboles que florecen en otoño en el Parque Cruz Conde encontramos
varios ejemplares de casuarinas o pinos de Norfolk (
Casuarina
cunninghamiana
). Esta
especie originaria de Australia y con apariencia general de conífera,
es dioica (existen sexos separados, con pies masculinos y pies
femeninos) mientras que su prima hermana,
C.
equisetifolia
, es
monoica.

Ramas de casuarina
con numerosas flores masculinas dispuestas en inflorescencias
colgantes numerosas, denominadas amentos.

Tras pasar por un camino bordeado de
plátanos de sombra (
Platanus
x hispanica
) y cinamomos
(
Melia azederach),
a nuestra derecha nos detuvimos a contemplar un grupo de altos pinos
carrascos (
Pinus
halepensis
).

Bosquete de pinos
carrascos.
Vista parcial del
recorrido por el parque, a la sombra de plátanos de sombra y
cinamomos.

Entre la arboleda situada a la
derecha del camino destaca por su rareza en los jardines y parques de
Córdoba un arbolito con corteza lisa y hojas de envés plateado, el
árbol del paraíso (
Eleagnus
angustifolia
).

Detalle de ramas y
hojas de árbol del paraíso.

En una zona con cierta pendiente y
cubierta de césped encontramos varias especies alóctonas de árboles
de pequeña talla, como es el caso del aligustre (
Ligustrum
lucidum
), asiático, el
arce de hojas de fresno (
Acer
negundo
), norteamericano,
y sobre todo el palo verde o espino de Jerusalén (
Parkinsonia
aculeata
), especie
originaria de América del Sur que se comporta como invasora en el
medio natural, como ocurre con las riberas del Río Guadalquivir y en
concreto en el monumento natural “Sotos de la Albolafia”.

Porte arbustivo de un
ejemplar de palo verde.
Porte de un arce hoja
de fresno.

Una de las singularidades del Parque
Cruz Conde es la reciente plantación -durante la última reforma- de
varios ejemplares de abeto (
Abies
alba
), todos ellos de
pequeño porte. Desgraciadamente no se están adaptando bien y la
mayoría de ellos han muerto o están en proceso.

Aspecto de una rama
de abeto blanco.

Entre los arbustos que pudieron
observarse durante el recorrido por este parque sin duda destacaron
por su abundante floración e intenso aroma los ejemplares de cedrón
del monte o niñarupá (
Aloysia
gratissima
), especie
propia de América Central y del Sur muy empleada como ornamental (en
sus regiones de origen se usa como medicinal y es una importante
planta melífera).

Inflorescencias de
un ejemplar de cedrón de monte.

El tramo ascendente del sendero
atraviesa por zonas donde pudimos observar nuevas especies de árboles
que todavía no habíamos llegado a ver, como es el caso de la
catalpa (
Catalpa
bignonioides
) o el álamo
blanco (
Populus alba).

Vista parcial del
sendero con agrupación de varios álamos blancos.

Antes de llegar al paseo principal
de la parte alta nos encontramos con un bosquete de cedros del
Himalaya (
Cedrus deodara),
donde nos detuvimos a explicar las características de los cedros y
las diferencias con sus parientes cercanos los cedros del Atlas
(
Cedrus atlantica).

Varios ejemplares de
cedros del Himalaya.

En el paseo central encontramos de
nuevo un cambio en las especies empleadas en las alineaciones y
parterres. Así, a un lado y a otro del mismo encontramos
alineaciones de olmos de Siberia (
Ulmus
pumila
) y varios
parterres, en los cuales observamos arbustos como el limpiatubos
(
Callistemon viminalis)
y el granado (
Punica
granatum
) y árboles
perennifolios como la lagunaria (
Lagunaria
patersonii
) y el magnolio
(
Magnolia grandiflora).
También hay un parterre exclusivamente con rosales de varios
colores.

Vista parcial de la
alineación de olmos de Siberia y los parterres con limpiatubos,

Antes de llegar al Teatro de la
Axerquía, en la parte izquierda de la arboleda nos detuvimos para
contemplar otra de las especies más singulares del parque, un árbol
originario de América del Sur llamado ombú o bella sombra
(
Phytolacca dioica),
del que pudimos observar tanto pies masculinos como femeninos.

Porte de uno de los
ejemplares de ombú presentes en el parque.

En las inmediaciones del Teatro de
la Axerquía, ya en el tramo final del recorrido botánico,
destacaríamos la presencia de varias especies de árboles de pequeño
porte, como es el caso del árbol del amor o árbol de Judas (
Cercis
siliquastrum
) y el
jabonero de China (
Koelreuteria
paniculata
). Para acabar
nos detuvimos a contemplar un taraje (
Tamarix
sp.
) y un falso pimentero
(
Schinus molle).

Rafael Tamajón Gómez, en
Córdoba, 7 de noviembre

Septiembre 2014: Flora ruderal, arvense y freatofítica de “La Campiñuela”.

La ruta del mes de septiembre ha discurrido por enclaves de la comarca denominada “Vega y Terrazas del Guadalquivir” y ha permitido descubrir un buen número de especies de flora arvense y ruderal de fenología estivo-autumnal refugiadas en las cunetas de la carretera de la Campiñuela Baja, en la “Vereda de la Alcaidía” y en los bordes del canal de riego del Guadalmellato. En varios puntos del recorrido han sido objeto de observación las plantas freatofíticas (como es el caso de los juncos o las zarzas), o sea, indicadoras de un nivel freático o acuífero cercano a la superficie, así como varias especies de helófitos asociados a cunetas húmedas, a charcas y a lagunas artificiales (como la denominada “El Lago Azul”, asociada a la explotación minera). Finalmente, en el último tramo de la ruta, junto al canal, hemos observado una muestra de las especies de árboles, arbustos y lianas típicas del bosque y matorral mediterráneo termófilo. 

Desde el punto de partida en la Barriada de Fátima el primer tramo de la ruta ha discurrido en coincidencia con el sendero PR-A 53, que se inicia cruzando el Arroyo Pedroche. Debido al inicio de las obras de la Vía Ciclista entre Fátima y el Campus de Rabanales en el tramo inicial de la ruta nos encontramos con cunetas desbrozadas donde antes había herbazales de diversos tipos.
En las proximidades del Arroyo Pedroche, a la izquierda de la carretera de la Campiñuela nos detuvimos a observar una buena representación de vegetación freatofítica, allí localizada debido a la descarga de agua de un arroyuelo que discurre por la cuneta. En esta zona es posible encontrar una gran variedad de flora higrófila: eneas (Typha domingensis), juncias (Cyperus longus), castañuelas (Bulboschoenus maritimus), juncos churreros (Scirpoides holoschoenus), panizos (Paspalum paspalodes) y gramas (Cynodon dactylon).

Vegetación freatofítica junto al Arroyo Pedroches.

En las cunetas desbrozadas había antes herbazales higronitrófilos de mastranto (Mentha suaveolens), hierba de San Antonio (Epilobium hirsutum). El rodal de alameda de álamos blancos (Populus alba) sí ha sido respetado.

Alameda de álamos blancos (Populus alba) en el talud de la carretera.

Pasado el puente de la autovía, en el mes de agosto había en la cuneta de la margen derecha de la carretera un magnífico ejemplar de rosal silvestre (Rosa canina), cargado de frutos (escaramujos), que ha sido eliminado durante las obras del citado proyecto de vía ciclista. En los taludes de la izquierda han dejado varios ejemplares de una especie de árbol exótico.

Rosal silvestre (Rosa canina) cargado de escaramujos.

Hasta la aparición de las primeras edificaciones de la Campiñuela pudimos comprobar que las cunetas de ambos lados de la carretera ya habían sido desbrozadas y no quedaban restos de vegetación leñosa. Como dato de interés, antes del desbroce en la cuneta izquierda había dos ejemplares de cambronera (Lycium barbarum), una especie arbustiva espinosa muy escasa en el municipio de Córdoba.

Porte de varias cambroneras (Lycium barbarum) en la carretera de la Campiñuela.

Debido a las obras del carril bici durante los desbroces de las cunetas han sido eliminadas.
En las cunetas no desbrozadas de la carretera, junto a las edificaciones de la Campiñuela Baja, pudimos observar y comentar un buen número de comunidades vegetales herbáceas nitrófilas, de fenología estivo-autumnal. Se pudo constatar la gran diferencia entre la flora asociada a las cunetas encharcadas y húmedas y las cunetas y bordes de la carretera y de los cultivos de secano.
En el caso de las cunetas húmedas a lo largo del recorrido por la Campiñuela pudimos constatar la existencia de rodales dominados por diversas especies higronitrófilas: Xanthium strumarium (“caíllos”), Polygonum persicaria (persicaria), té de huerta (Bidens aurea), Echinochloa colonum, E. crus-galli, Paspalum paspalodes y Cynodon dactylon (grama).

Comunidad de Xanthium strumarium y Polygonum persicaria.

En las zonas más encharcadas aparecen algunos rodales de comunidades helofíticas de aguas muy eutrofizadas, en este caso presididas por las berrazas (Apium nodiflorum).

Comunidad de berrazas (Apium nodiflorum) en una cuneta.

En zonas sin encharcamiento temporal las cunetas y bordes de la carretera las especies dominantes son las verrugueras (Heliotropium europaeum), los bledos (Amaranthus spp., principalmente A. albus y A. viridis), Conyza spp. También son abundantes localmente los abrojos, planta rastrera de flores amarillas y frutos muy pinchudos y ocasionalmente encontramos algunos ejemplares de tornasol (Chrozophora tinctorea).

Comunidad de verrugueras (Heliotropium europaeum) y otras herbáceas
ruderales propias de cunetas y barbechos de cultivos de secano.

Ejemplar de tornasol (Chrozophora tinctorea) en un rodal de bledos (Amaranthus albus)

Abrojos en flor (Tribulus terrestris). 

Tras abandonar la zona urbanizada y cruzar las vías del ferrocarril (cuyos taludes están plantados con adelfas, tarajes y pitas, y en los que abundan las chumberas), la ruta prosigue por la vía pecuaria denominada “Vereda de la Alcaidía”. En uno de los tramos aparece bordeada por un denso zarzal de Rubus ulmifolius con juncos churreros (Scirpoides holoschoenus) y vides silvestres (Vitis vinífera subsp. sylvestris).

Zarzal con juncos y parras silvestres.

A ambos lados del camino esta vía pecuaria ha sido restaurada con plantaciones de especies leñosas arbustivas y arbóreas propias del bosque y matorral mediterráneo termófilo, como es el caso de encinas (Quercus ilex subsp. ballota), acebuches (Olea europaea var. sylvestris), lentiscos (Pistacia lentiscus) y algarrobos (Ceratonia siliqua), y algunos pinos piñoneros (Pinus pinea). También nos sorprendió encontrar un ejemplar de pequeño porte de palmito (Chamaerops humilis), la única especie de palmera autóctona del continente europeo, que no aparece de forma natural en los matorrales de esta parte del municipio de Córdoba (sí que podemos observarla en su parte occidental, en contacto con el municipio de Almodóvar).

Matorral noble mediterráneo en la “Vereda de la Alcaidía”.

En un caminito que comunica la “Vereda de la Alcaidía” con la pista de servidumbre del canal del Guadalmellato observamos la presencia conjunta de varias especies de cardos: Carlina racemosa, Carthamus lanatus y Cynara humilis y Scolymus maculatus. Además de estas especies, en el entorno del canal y de las charcas de las antiguas canteras pudimos observar otros cardos, como el cardillo (Scolymus maculatus) y la toba (Onopordum nervosum), entre otros.

Carlina racemosa en flor.

En correspondencia con una serie de canteras y explotaciones mineras de materiales para la fabricación de cemento, en las inmediaciones del canal encontramos varias charcas y lagunas, algunas temporales y otras permanentes. La de mayor entidad es conocida por la población cordobesa como “El Lago Azul”, por sus dimensiones y por su intensa coloración azul turquesa, de gran profundidad y de carácter permanente.

El “Lago Azul” y la vegetación helofítica asociada (eneas fundamentalmente).

En las cercanías de esta gran laguna artificial pudimos comprobar que había una charca completamente seca, con una zona cubierta por una comunidad de castañuelas (Bulboschoenus maritimus) y otra con un espadañar de Typha dominguensis, en las partes donde habitualmente hay más profundidad de agua. En la periferia de esta charca encontramos varios ejemplares de tarajes (Tamarix gallica). A escasa distancia pasamos junto a otra charca, esta de mayores dimensiones, que poco tiempo antes se había secado completamente y que ahora estaba empezando a acumular agua gracias al aporte de un arroyuelo procedente de una surgencia del acuífero de los materiales de la terraza diluvial existente.

Charca seca con comunidad de castañuelas (Bulboschoenus maritimus), eneas (Typha dominguensis) y tarajes (Tamarix gallica). 

El camino de regreso lo hicimos por la pista de servidumbre paralela al canal, atravesando terrenos de dehesas de encinas y acebuches, con lentiscos y majuelos dispersos, estos últimos cargados de frutos. También pasamos junto a un denso zarzal con parras silvestres, junto al camino. Entre los elementos arbóreos notables hay que mencionar la presencia de un almez de grandes dimensiones que fue incluido en el Inventario de Árboles Singulares de la provincia de Córdoba.

En algunos tramos del Canal del Guadalmellato encontramos un denso matorral mediterráneo.

Tras abandonar la pista paralela al canal el tramo final de la ruta discurre de nuevo por un tramo asfaltado de carretera que pasa junto a un encinar adehesado que habitualmente es puesto en cultivo de cereal. El paseo finalizó en el Arroyo Pedroches, concretamente en el Puente Romano sobre el mismo. Desde aquí se regresó al punto de partida en la parada de autobuses de Fátima.

Dehesa de encina (Quercus ilex subsp. ballota) adyacente a la carretera de la Campiñuela.

Fdo.: Rafael Tamajón Gómez, 6 de octubre, en Córdoba.

Agosto 2014: Árboles de todo el mundo en los jardines y parques de Córdoba capital.

Los jardines y parques públicos de la ciudad de Córdoba atesoran una gran diversidad botánica de especies arbóreas. A título de ejemplo, en los Jardines de La Victoria/Duque de Rivas, los Jardines de la Agricultura y los existentes en la Avenida de América podemos contemplar unas 50 especies de diversas procedencias, tamaños y aspectos. Es un magnífico “arboretum” en plena ciudad, alternativa al Jardín Botánico, que nos permite viajar a través de los cinco continentes. Destaca por ejemplo la gran diversidad de palmeras, ya que pueden observarse hasta 6 especies distintas, entre las que destaca por su abundancia la palmera datilera. Durante la visita el objetivo es aprender las características para identificar las principales especies arbóreas de la ciudad.

La ruta, que ha partido de la puerta principal del Mercado Victoria, se ha estructurado en tres partes en función del parque o jardín visitado: Jardines de la Victoria y del Duque de Rivas, Jardines de la Agricultura y Jardines de la Avenida de América.

Palmeras datileras (Phoenix dactylifera) junto a la puerta principal del
Mercado Victoria. Algunas de las palmeras de la alineación existente en
el paseo de la Victoria alcanzan los 20 m de altura.

La interpretación botánica se inicia con las especies de palmeras que pueden contemplarse en el entorno del citado mercado: palmera datilera (Phoenix dactylifera), palmera canaria (Phoenix canariensis), palmera de abanico (Washingtonia robusta) y palmito elevado (Trachycarpus fortunei).

Grupo de palmeras canarias (Phoenix canariensis) en los jardines de la Victoria.

Las dos primeras especies tienen hojas muy alargadas con aspecto de pluma mientras que las restantes tienen hojas en forma de abanico. La especie que alcanza mayor altura de ellas es la palmera de abanico mejicana, que alcanza unos 30 m. La especie de porte más modesto es el palmito elevado, que como máximo puede alcanzar 10-12 m.

Ejemplar de palmera de abanico mejicana (Washingtonia robusta) de gran
altura junto a varias palmeras canarias en los jardines de la Victoria.
Esta especie procede de Norteamérica.

En los Jardines de la Victoria encontramos un buen número de coníferas, como es el caso de tres especies de pino, el piñonero (Pinus pinea), el carrasco (P. halepensis) y el canario (P. canariensis), una especie de cedro, el cedro del Atlas (Cedrus deodara), una especie de araucaria (Araucaria excelsa) y el tejo (Taxus baccata), esta última muy escasa en la ciudad (el tejo que había en origen estaba en mal estado y durante la remodelación de esta zona verde fue repuesto por varios ejemplares de pequeño porte).

Pino carrasco (Pinus halepensis) de gran porte en los jardines de la Victoria.
Pino canario (Pinus canariensis) en los jardines de la Victoria. Los
ejemplares de mayores dimensiones de la ciudad se localizan no obstante
en los Jardines de la Agricultura.

Por su aspecto y porte parecido al de los pinos, uno de los árboles observados y comentados en este paseo ha sido la casuarina (Casuarina equisetifolia), árbol que procede de Australia y de varias islas del Pacífico y que alcanza gran altura y dimensiones (los de mayor porte están en los Jardines de la Agricultura).

Casuarina (Casuarina equisetifolia) en los Jardines de la Victoria.

Otras especies que pudieron ser observadas y comentadas en el paseo por la Victoria fueron el algarrobo (Ceratonia siliqua), en concreto el ejemplar hembra de porte singular situado junto a las tiendas; el almez (Celtis australis), el ailanto (Ailanthus altissima), especie procedente de China de gran potencial invasor; la jacarandá (Jacaranda mimosaefolia), procedente de América del Sur y de vistosa floración, y el braquiquito (Brachychiton populneum), introducido desde Australia.

Alineación de almezos en los jardines del Paseo de la Victoria, en el lado que da a República Argentina.
El ailanto (Ailanthus altissima), especie de árbol dioica procedente de
China, es una de las especies con mayor potencial invasor.

La jacaranda (Jacaranda mimosaefolia) presenta hojas compuestas varias veces pinnadas.

Antes de pasar a los Jardines de la Agricultura nos detuvimos al final de los jardines del Duque de Rivas para contemplar uno de los escasos ejemplares de acebo (Ilex aequifolium) de la ciudad, en concreto el más viejo de todos, que presenta un estado fitosanitario lamentable.

Ejemplar enfermo de acebo (Ilex aequifolium) en los Jardines del Duque de Rivas.

En los Jardines de la Agricultura, además de las especies de palmeras ya citadas, pueden contemplarse varias especies más de palmeras, como es el caso de la palmera de abanico californiana (W. filifera) y el palmito (Chamaerops humilis), siendo esta última la única especie de palmera que habita el continente europeo.

Aspecto y frutos del palmito (C. humilis), la única especie de palmera autóctona de Europa. Es una especie termófila muy sensible a las heladas.

En este parque encontramos probablemente la mayor diversidad de especies de todos los parques del centro de la ciudad, concentrada en un espacio relativamente pequeño. Entre las aproximadamente cuarenta especies que allí pueden ser contempladas hay algunas que destacan por su singularidad o rareza. Hasta hace relativamente poco tiempo aquí encontrábamos el único ejemplar de gingko u árbol de las pagodas (Ginkgo biloba), un verdadero fósil viviente. Ahora es el individuo de mayor porte pero también es posible encontrarlo en alineaciones en el carril bici de Vallellano y en el de la Avenida de América, así como en el Real Jardín Botánico de Córdoba.

Ginkgo (Ginkgo biloba) plantado en el carril bici de la Avenida de América.

La especie más abundante y que cuenta con algunos ejemplares de gran porte es el plátano de sombra (Platanus hispanica). Entre las especies poco frecuentes en los parques y jardines de la ciudad y que sin embargo es posible contemplar en los Jardines de la Agricultura podemos citar, entre otras, las siguientes: castaño de Indias (Aesculus hippocastanum), del área europea balcánica, tilo (Tilia platyphyllos), jabonero de China (Koelreuteria paniculata) y malvácea (Lagunaria patersonii). También habría que destacar aquí la presencia de varios ejemplares de la conífera caducifolia conocida con el nombre de ciprés de los pantanos (Taxodium distichum), plantados a raíz de la última remodelación de este parque.

Detalle de las hojas de un tilo de hoja ancha (Tilia platyphyllos), una
especie muy poco empleada en los jardines cordobeses por estar mal
adaptada a nuestro severo clima estival.

La visita finalizó con un breve paseo por los jardines de la Avenida de América. En esta avenida encontramos alineaciones de almeces (Celtis australis), al igual que en el Paseo de la Victoria, así como de ginkgos, como ya se ha comentado previamente. En la otra acera de los jardines la alineación de la avenida está hecho con ejemplare de roble australiano.

Roble australiano (Grevillea robusta) en la Avenida de América.

En los jardines del Plan Renfe encontramos una gran diversidad, destacando la presencia de especies poco frecuentes en la ciudad, como es el caso de los castaños de Indias (A. hippocastanum), los tilos de hoja ancha (Tilia platyphilos), cerezos (Prunus avium), enebros de la miera (Juniperus oxycedrus subsp. badia) y acacias de Constantinopla (Albizia julibrissin).

Uno de los escasos ejemplares de enebros de la miera (Juniperus
oxycedrus) plantados en los jardines de la ciudad, en concreto en la
cercanía del antiguo edificio de la Estación de Renfe.

En este paseo destaca la abundancia de fresnos, tanto el autóctono de nuestros ríos y arroyos (Fraxinus angustifolia) como el fresno común (F. excelsior), propio de climas más frescos y húmedos), especie poco empleada habitualmente como especie ornamental en la ciudad.

Ejemplar de fresno de hoja estrecha (Fraxinus angustifolia), especie
autóctona propia de la vegetación riparia. Esta especie es relativamente
abundante en la zona de la Avenida de América.

Rafael Tamajón Gómez, 31 de agosto de 2014