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Autor: Javier Ripoll

Grandes branquíopodos en La Janda

Las charcas temporales mediterráneas son un hábitat prioritario de la Directiva Hábitat desde 1992 … y siguen estando muy amenazadas, por no decir en franco declive. Muy pocas charcas están protegidas o catalogadas en el Inventario de Humedales de Andalucía. Hemos comprobado la riqueza de crustáceos de La Janda en una jornada de campo muy intensa y provechosa.

Hemos aprovechado las lluvias recientes para comprobar la fauna presente en algunas charcas temporales en la comarca de La Janda.

Ha sido todo un éxito… sobre todo gracias a las indicaciones del compañero Fran que nos han permitido localizar con gran facilidad charcas muy discretas… ¡Y qué charcas! Pequeñas, incluso mero testimonio de lo que fueron… pero llenas de vida y de branquíopodos… Gambita-almeja ibérica (Cyzicus grubei), Gambita-duende diáfana (Chirocephalus diaphanus), Gambita-duende del aguazal (Tanymastix stagnatilis), Gambita-duende pinzas (Streptocephalus torvicornis), numerosos juveniles de Triops mediterráneo agg. (Triops mauritanicus aggr.)  … sin olvidar ostrácodos, dafnias y copépodos.

Son fechas bastante tardías para esos organismos en Andalucía, reflejo de una pluviometría caprichosa en este año 2022.

Curiosamente, detectamos muy pocos insectos acuáticos, quizás por la sequía generalizada que ha dificultado la colonización de esas masas de agua a nivel regional (¿?). Las charcas se secarán enseguida.

 

 

Anostráceo (Gamba-duende)

Spinicaudata (Gamba-almeja)

Notostraca (Triops)

Con todo ello, ha sido interesante confirmar esas especies en la zona, ya detectadas en el pasado por nuestro amigo Juan García de Lomas de la SGHN. Podemos afirmar que el entorno de La Janda cumple con los criterios para ser considerado como zona de importancia para los grandes branquiópodos a nivel ibérico. No nos extraña… hablamos de un gran complejo lacustre meridional, históricamente repleto de charcas temporales, cercano al amplio hotspot del Bajo Guadalquivir, y en plena ruta migratoria de aves… unas condiciones óptimas para estos crustáceos (¡!). Ahora, solo falta conservar ese patrimonio maravilloso.

Charcas muestreadas y resultados

Nº 1 – Tapatana (#38)

Nº 2 – Tapatana (#40)

Nº 3 – Tapatana (#55)

Nº 4 – Bohórquez (#37)

Nº 5 – Bohórquez (#26)

Nº 6 – Bohórquez (#24)

Tabla resumen

1 2 3 4 5 6
Cyzicus grubei x x x
Chirocephalus diaphanus x x x x
Tanymastix stagnatilis x
Streptocephalus_torvicornis x x
Triops mauritanicus aggr. x x x x x x

Equipo Brankimaki

La curruca y la prueba del espejo

Golondrina común albina/leucística (Hirundo rustica Linnaeus, 1758), escoltada por un congénere con su plumaje típico

Macho de Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala (Gmelin, 1798) – ©Andreas Treptewww.avi-fauna.info.

Un vecino y amigo de Villafranco del Guadalhorce (Málaga), Juan Antonio Ruiz, me mandó a finales del pasado mes de junio un vídeo de un pajarillo que parecía enfrentarse a su propia imagen reflejada en un espejo que tiene en su patio. Tras analizarlo más detenidamente, pudimos comprobar que se trataba de un macho de Curruca cabecinegra, un ave muy común en nuestros parques, jardines y entornos urbanos en general, pero cuyo comportamiento ante el espejo nos impulsó a indagar un poco más sobre esta curiosa conducta.

Hasta hace pocas décadas creíamos que reconocerse delante de un espejo era una facultad que solo teníamos los seres humanos, pero estudios recientes han probado que el autorreconocimiento, entendido como esa capacidad de “darse cuenta de sí mismo”, no es exclusivamente humana y se han acumulado evidencias de que otras especies pueden superar esta prueba, tales como chimpancés, bonobos, orangutanes, elefantes, delfines e incluso aves, como la urraca (Rozo et al., 2018).

Chimpancé ante el espejo (Fuente: Spanis.China.org.cn)
Elefante asiático frente al espejo (Fuente: @NatGeoEspaña)

Chimpancé y Elefante asiático ante el espejo. Fuentes: Spanish.CHINA.ORG.CN y @NatGeoEspaña, respectivamente.

No obstante, el ser humano hasta casi los dos años de edad no empieza a identificarse con su imagen en el espejo. Mayores impedimentos encontraron otras muchas especies, como ciervos, conejos o perros, que fueron sometidos a este test y no mostraron el menor signo de reconocerse a sí mismos, quizás porque algunos carecen de un sentido de la vista estereoscópico o suficientemente afinado, aunque en el caso de los perros sí son capaces de distinguir su olor de el de otros congéneres (Horowitz, 2017). Por otra parte, existe un estudio sobre peces limpiadores a los que se les marca con una etiqueta de color e intentan quitarse la marca raspando su cuerpo en presencia de un espejo, pero no muestran respuesta a las marcas en ausencia del mismo (Kohda et al., 2019). Estos y otros aspectos han sembrado dudas en el ámbito de la investigación sobre la idoneidad de esta prueba para verificar la capacidad de autoconciencia que posee un animal.

Perro doméstico (Autor: Georgia Pinaud)
Lábrido azul (Autor: Alex Jordan)

Perro doméstico y Lábrido limpiador azul contemplando su imagen en el espejo. Fotografías de Georgia Pinaud y Alex Jordan, respectivamente

A la vista del comportamiento frente a su imagen, parece claro que nuestra curruca no pasa la prueba del espejo. Y es que, en el caso de los pájaros cantores, todo parece indicar que con frecuencia atacan a su propio reflejo, acaso tratando de defender su territorio ante figurados intrusos virtuales de actitud desafiante que pretenden arrebatárselo.

Lo que es cada vez más patente, con las evidencias crecientes acerca de la autoconciencia en diferentes especies animales, es que la concepción antropocéntrica de supuesta superioridad de los seres humanos en la naturaleza se encuentra más amenazada que nunca en su historia.

Blancanieves, una golondrina poco común

Golondrina común albina/leucística (Hirundo rustica Linnaeus, 1758), escoltada por un congénere con su plumaje típico

Golondrina común albina/leucística (Hirundo rustica Linnaeus, 1758), seguida por un congénere de plumaje típico.

A finales del pasado mes de mayo, Ramón Escalona, un vecino y amigo de Villafranco del Guadalhorce (Málaga) que comparte afición naturalista, me avisó de que llevaba un par de días viendo una golondrina blanca sobrevolando los campos de cebada situados al sur del pueblo. Aquella misma tarde nos plantamos en el lugar para intentar observarla con más detenimiento y no nos defraudó. Estuvimos entretenidos hasta el anochecer disfrutando de los vuelos rasantes que este atípico ejemplar realizaba para cazar los insectos que se ponían a su alcance, junto a otros ejemplares de la especie de plumaje habitual. Desde aquel día quedó bautizada por Ramón como «Blancanieves«, apelativo que usamos durante los días posteriores para referirnos a ella.

No es muy frecuente encontrarnos aves con coloración blanca en sus plumas y a veces es complicado determinar qué clase de trastorno o aberración cromática presentan. Tanto el albinismo como el leucismo, ambos causados por mutaciones genéticas, producen este tipo de desórdenes pigmentarios debidos a la incapacidad del ave para fabricar melanina. El albinismo se manifiesta por un plumaje blanco puro que se mantendrá así toda su vida, pero también en su piel, pico y patas, que serán pálidos, y en sus ojos, rosados o rojizos. En cambio, el leucismo produce una reducción de color en el plumaje, que varía desde pálido hasta blanco, y su extensión puede afectar a la totalidad de las plumas o solo a una parte de ellas. La cantidad de blanco puede aumentar o disminuir con las mudas y a veces la falta de pigmentación alcanza a otras zonas del cuerpo, pero nunca a los ojos (Grouw, 2006). En nuestro caso, no se pudieron realizar fotografías de cerca, así que nos quedaremos con la duda.

Golondrina común albina
Golondrina común leucística

Ejemplares de Golondrina albina (izquierda) y leucística (derecha). Fotografías de Dave Soons y López de Armentia, respectivamente.

Durante varios días pudimos deleitarnos contemplando la belleza tan especial de esta pequeña ave, un atractivo que puede hacer las delicias de los amantes de las aves, pero que, dado que puede distinguirse perfectamente dentro de un grupo de golondrinas de plumaje típico, también la hace más vulnerable a los posibles ataques de depredadores alados, como halcones o gavilanes, entre otros. Por otra parte, las aves albinas tienen una capacidad de visión reducida y la falta de melanina provoca mayor desgaste en sus plumas, por lo que tiene que consumir más energía durante el vuelo. Todo ello puede limitar sus posibilidades de llegar a la edad adulta.

Algunas imágenes de Blancanieves mientras realizaba maniobras para cazar insectos al vuelo.

El espectáculo duró varios días, después de los cuales no hemos vuelto a observarla. Nos gusta pensar que simplemente ha cambiado de cazadero, atrapando insectos voladores en otro lugar cercano que no hemos conseguido descubrir, y que estará criando a sus pollos…quizás alguno heredará su bonito plumaje blanco.

Registros

Enlace a Observado.org, donde se ha registrado la observación:

https://observation.org/observation/214905573/

 

La Gran Semana 2021 – Villafranco (Málaga)

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Menemerus semilimbatus (Hahn, 1829)

Menemerus semilimbatus Hahn 1829, un saltícido muy común en ambientes urbanos. Fotografía de una hembra.

A través de la web de El Bosque Animado tuvimos noticia de La Gran Semana, un interesante evento de ciencia ciudadana, organizado a nivel nacional durante los días 16 al 23 de mayo, donde intervienen organizaciones naturalistas, científicas y conservacionistas que promueven la ciencia ciudadana como una manera de conocer y conservar nuestra biodiversidad. Diversas plataformas gestionan la recepción de datos (Observation, Biodiversidad Virtual o eBird, entre otras), en las que se recopila la información aportada y se pondrá en común para conocer los resultados de cada año.

Siguiendo esta iniciativa, en la que colabora nuestra asociación, se escogió el patio de una casa de pueblo como área de muestreo (< 200 m²) y se planteó como objetivo registrar observaciones de al menos 100 especies de fauna y flora. Quizás un propósito demasiado ambicioso para tan pequeño espacio y duración, pero los días de buen tiempo y las circunstancias acompañaron, haciendo posible muestrear el área diariamente, superando el objetivo marcado y sorprendiendo a propios y extraños.

Resultados

En las siguientes tablas y gráficos – extraídos y adaptados de Observation.org, donde se han recopilado las citas – se relacionan las especies/observaciones registradas por grupo taxonómico y se ilustra la representación atribuida a cada uno de ellos (%).

Tablas y gráficos Gran Semana 2021 - Villafranco (Málaga); adaptados de Observation.org

Mamíferos

Desde cualquiera de nuestras casas pueden ser observados algunos mamíferos sin dificultad, como es el caso de los murciélagos, a veces poco apreciados, pero con un gran papel ecológico, manteniendo en equilibrio la biodiversidad de los ecosistemas que habitan (un solo murciélago puede llegar a ingerir decenas de insectos voladores cada noche). Al anochecer se han visto volar ejemplares de murciélago enano/de Cabrera (Pipistrellus sp.), aunque los datos no se incluyen en el bioblitz por la imposibilidad de determinar la especie concreta. Lo mismo ocurre con otras muchas observaciones en las que no se tiene certeza de la especie o se reconoce solo hasta género o familia. No obstante, han sido registradas igualmente en la plataforma de Observation.org. a la espera de ser revisadas/validadas por expertos.

Aves

Las especies de aves que han podido ser avistadas u oídas desde el patio no son muy numerosas, principalmente representantes de la avifauna asociada a entornos urbanos y antropizados, p. ej.: mochuelo europeo, paloma doméstica, vencejo pálido, golondrina común, avión común, estornino negro, gorrión común, jilguero, verderón común o verdecillo. Otras especies de paso por el pueblo, como garcilla bueyera, abubilla abejaruco común. También un arrendajo que visitó un nogal cercano para hacerse cargo de los frutos (pacanas). Algunas se han dejado fotografiar y otras incluso han permitido registrar sus cantos: tórtola turca, abubilla, mirlo común, y chotacabras pardo (este último muy lejano, siendo necesario subir el volumen al escuchar la grabación).

Tórtola turca (Streptopelia decaocto (Frivaldszky, 1838))
Nido de avión común (Delichon urbicum (Linnaeus, 1758))

Tórtola turca (izquierda) y nido de avión común (derecha).

Reptiles

Los reptiles también están representados gracias a observaciones de juveniles de las salamanquesas común y rosada, y, por desgracia, debido a la captura de una lagartija colilarga por los gatos. Posteriormente se recuperó del susto y se marchó, aunque habiéndose desprendido de parte de su cola (autotomía).

Juvenil de salamanquesa común (Tarentola mauritanica Linnaeus, 1758)
Juvenil de salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus (Linnaeus, 1758))

Ejemplares juveniles de salamanquesa común (izquierda) y salamanquesa rosada (derecha).

Flora

Las escasas observaciones registradas sobre flora corresponden a plantas silvestres que han crecido espontáneamente en las macetas del patio, como cerrajas (Sonchus oleraceus L.), escarolas (Lactuca serriola L.)  o lechetreznas (Euphorbia sp. L.). No se han tenido en cuenta las plantas cultivadas, aunque no cabe duda de que han ejercido su atractivo sobre multitud de insectos. Asombra descubrir los numerosos seres vivos que pueden albergar los rosales (Rosa sp. L.) o el sustento que les ofrecen las flores de los geranios (Pelargonium spp. L’Her.) y el boldo rastrero (Plectranthus neochilus Schltr.).

Invertebrados

Entre las especies de fauna, los invertebrados son, con diferencia, el grupo más representado (80 especies), si lo comparamos con los vertebrados (20 spp.) y las plantas (10 spp.).

Mariposas nocturnas de varias especies acuden a las luces de la calle y la casa. Resulta especialmente atrayente una farola con bombilla de vapor de mercurio, donde se han fotografiado la mayoría de insectos con hábitos nocturnos. En lo relativo a ortópteros, una noche se congregaron en su base varios machos y hembras del saltamontes Aiolopus strepens (Latreille, 1804) y merodeaba por los alrededores un ejemplar de grillo topo (Gryllotalpa sp. Latreille, 1802)

Esfinge rayada (Hyles livornica (Esper, 1780))
Heliothis peltigera (Denis & Schiffermüller, 1775)
Grillo topo (Gryllotalpa sp. Latreille, 1802)
Aiolopus strepens (Latreille, 1804)

De izquierda a derecha: Esfinge rayada (Hyles livornica (Esper, 1780)), Heliothis peltigera (Denis & Schiffermüller, 1775), grillo topo (Gryllotalpa sp.) y Aiolopus strepens.

Los dípteros (moscas y mosquitos), hemípteros (chinches y cigarras) y coleópteros (escarabajos) aportan más de un tercio del total de especies, que incluyen algunas muy llamativas. Se ha observado una cantidad considerable de arañas, en su mayoría saltícidos, pero también de otras familias en parte asociadas a entornos urbanos y jardines (araneidos, terídidos y fólcidos).

 Moscarda azul (Calliphora vicina Robineau-Desvoidy, 1830)
Brachycerus muricatus Olivier 1790
Sírfido (Sphaerophoria rueppelli (Wiedemann, 1830))
Psilothrix viridicoeruleus (Geoffroy, 1785)
Horvathiolus superbus (Pollich, 1781)
Thyene imperialis (Rossi, 1846)
Penthimiola bella (Stål, 1855)
Holocnemus pluchei (Scopoli, 1763)

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Dípteros – Calliphora vicina Robineau-Desvoidy, 1830; Sphaerophoria rueppelli (Wiedemann, 1830); Hemípteros – Horvathiolus superbus (Pollich, 1781); Penthimiola bella (Stål, 1855), Coleópteros – Brachycerus muricatus Olivier, 1790; Psilothrix viridicoeruleus (Geoffroy, 1785);  Arañas – Thyene imperialis (Rossi, 1846); Holocnemus pluchei (Scopoli, 1763).

El resto de observaciones corresponde a moluscos (caracoles y babosas), crustáceos (cochinilla de la humedad) y otros insectos, principalmente abejas, avispas y mariposas, junto a observaciones puntuales de alguna crisopatijereta e incluso de una pequeña libélula que se cobijó del viento en el patio durante un momento. También ha sido muy entretenido contemplar el desarrollo de varias ninfas de mantis que nacieron a principios de mayo y están ahora diseminadas por distintas plantas con flores.

Ninfa de Sphodromantis viridis (Forskal, 1775)

Ninfa de Sphodromantis viridis (Forskal, 1775).

Los resultados que aporta esta Gran Semana 2021, realizada en un pequeño pueblo de la vega del Guadalhorce (Málaga), evidencian que nuestros hogares, si evitamos una lucha fratricida con estos compañeros y vecinos no humanos, son susceptibles de ser utilizados por numerosas especies de manera satisfactoria, sin impactos significativos en nuestras actividades diarias.

Registros

Enlace al Bioblitz Gran Semana 2021-Villafranco (Málaga) donde se pueden consultar las observaciones, la mayoría con fotografías y algunos cantos, de cada una de las especies.

Diplazon laetatorius, un icneumónido sirfidófago en el patio de casa

Diplazon laetatorius (Fabr.) (Hymenoptera: Ichneumonidae).

Diplazon laetatorius (Fabr.) (Hymenoptera: Ichneumonidae).

En la naturaleza son frecuentes las relaciones entre insectos parásitos y sus huéspedes, pero a veces es posible observarlas más cerca de nosotros de lo que cabría esperar, en un hábitat tan intervenido y controlado por los humanos como puede ser un patio con macetas de una casa situada en un pequeño pueblo del Valle del Guadalhorce (Málaga). Entre las plantas del patio hay una hiedra de hoja pequeña (Hedera sp. L.) y a medida que avanzaba el buen tiempo han sido más apreciables las agrupaciones de pulgones (Aphis cf. hederae Kaltenbach, 1843) que iban colonizado sus ramas y hojas, especialmente los brotes nuevos (Figs. 1-2).

Pulgones en Yedra
pulgones (Aphis cf. hederae Kaltenbach, 1843)

Figuras 1-2: Grupos de pulgones alimentándose sobre las ramas y hojas nuevas de hiedra.

Una de ellas es una avispilla de la familia Ichneumonidae denominada Diplazon laetatorius (Fabricius, 1781). El adulto es un insecto de 6 a 7 mm de longitud, de coloración general oscura con pequeñas manchas claras a los lados del tórax y el escutelo. El primer y último segmentos del gáster son negros, con los segmentos centrales rojizos en vista dorsal. Patas anteriores y medias enteramente anaranjadas, en tanto que las patas posteriores presentan manchas blancas bordeadas de negro en las tibias (Figs. 3-4).

Un ejemplar de D. laetatorius en su labor de búsqueda de larvas de sírfidos.
Diplazon laetatorius

Figuras 3-4: Un ejemplar de D. laetatorius en su labor de búsqueda de larvas de sírfidos.

 

Por lo que se conoce hasta ahora de la especie, se reproduce partenogenéticamente; los machos son muy raros y solo han sido encontrados en India y América del Norte (Klopfstein, 2014). Pero su ciclo reproductivo alberga aún más curiosidades. Al tratarse de una avispa parasitoide de una amplia gama de moscas, especialmente sírfidos afidófagos, la hembra fecundada inicia la búsqueda de larvas de estas especies para realizar la puesta de sus huevos. En el momento de ovipositar, la hembra se posa sobre la larva y deposita un solo huevo. Todos los estadios larvales pueden ser parasitados, aunque prefieren los primeros; ocasionalmente pueden ovipositar también sobre los huevos. Las larvas del parásito se posicionan en la porción posterior del cuerpo de la larva hospedadora, alimentándose de su materia grasa, sin que revele ningún síntoma externo de parasitismo hasta alcanzar el estado de pupa (Korytkowski, 1967).

Precisamente la otra especie que revoloteaba simultáneamente sobre la hiedra resultó ser una hembra de Eupeodes corollae (Fabricius, 1794), una mosca de la familia de los sírfidos (Syrphidae), cuyas larvas comen pulgones (Figs. 7-8), moscas blancas y trips, entre otros, por lo que es usada para el control biológico de plagas agrícolas. Los adultos miden de 6 a 11 milímetros de longitud y se alimentan de polen y néctar. Poseen grandes ojos rojizos y el tórax de color marrón bronceado, con el escutelo más claro y provisto de pelillos (sedas) claros en el margen posterior. Presentan bandas negras alternadas con manchas amarillas en el abdomen que les dan aspecto de avispas (Pérez-Bañón et al., 2000) (Figs. 5-6).

Eupeodes corollae sobre Hedera helix
hembra de Eupeodes corollae extendiendo el ovipositor

Figuras 5-6: Una hembra de E. corollae extendiendo el ovipositor posada sobre las hojas de hiedra.

 

La observación directa de ejemplares de las dos especies, coincidiendo en el tiempo sobre la misma planta y realizando movimientos que podrían interpretarse como comportamientos reproductivos (oviposición), no implica que exista una relación directa entre ellas. Pero el parasitismo de D. laetatorius sobre especies del género Eupeodes y otros sírfidos está bien documentado (ver Bordera et al., 2001) y es muy posible que pueda darse en este caso.

 

Larvas de distintas especies de sírfidos alimentándose de pulgones.
Larva depredadora

Figuras 7-8: Larvas de distintas especies de sírfidos alimentándose de pulgones.

 

Se han visto las mismas especies – D. laetatorius y E. corollae – y similar comportamiento sobre una planta de colza (Brassica napus L.) y una cerraja (Sonchus sp. L.), que crecieron espontáneamente en macetas del mismo patio. Los pulgones que colonizan las plantas son de distintas especies, presumiblemente Brevicoryne brassicae (Linnaeus, 1758) y Uroleucon sonchi (Linnaeus, 1767), respectivamente, y también se han observado vuelos de acercamiento de otros sírfidos (p. ej. Episyrphus balteatus (De Geer, 1776).

 

 

Eupeodes corollae (Fabr.) (Diptera: Syrphidae).

Eupeodes corollae (Fabr.) (Diptera: Syrphidae).

Todo apunta a que se está desarrollando una relación presa/depredador/parásito entre especies de estos tres órdenes de insectos: pulgones (Hemiptera: Aphididae), moscas (Diptera: Syrphidae) y avispas (Hymenoptera: Ichneumonidae), sobre plantas de diversas familias – cultivadas o silvestres – susceptibles de ser colonizadas por pulgones (Araliaceae, Asteraceae, Brassicaceae, entre otras).

Este conjunto de observaciones supone solo una evidencia más sobre la capacidad que tienen muchas especies de fauna y flora para habitar en ecosistemas urbanos y antropizados, adaptándose a condiciones ambientales creadas o modificadas por la actividad humana (sinantropía), especies en las que muchas veces no reparamos a pesar de tenerlas tan cerca. ¡Una condición indispensable, no uses insecticidas en las plantas de tu jardín!

Registros

Los registros y fotografías de las observaciones mencionadas se pueden consultar en Observado.org: Diplazon laetatorius209493676 ; 210158974Eupeodes corollae209910958 ; 209577333.

Referencias bibliográficas

Bordera, S.; Agulló, P. & Rojo, S. (2001). Catálogo de los Diplazontinae iberobaleares (Hymenoptera, Ichneumonidae) y potenciales sírfidos hospedadores (Diptera, Syrphidae)Boln. Asoc. Esp. Ent., 25 (1-2): 153-174.

Klopfstein, S. (2014). Revision of Western Palaeartic Diplazontinae (Hymenoptera, Ichneumonidae)Zootaxa 3801 (1): 1-143.

Korytkowski, C.A. (1967). Diplazon laetatorius (Fabr.) (Hym.: Ichneumonidae), Ichneumonido Syrphidofago poco conocido en el PerúRevista Peruana De Entolomogía10 (1), 54–58.

Pérez-Bañón, C.; Marcos-García, M.A. & Petanidou T. (2000). Eupeodes luniger (Diptera, Syrphidae) a new record to Greece and a key for the genus Eupeodes in this countryEntomología Hellenica13, 31-34.

Ese tiempo «robado» a la naturaleza

Una nueva entrada dedicada a los soci@s que han invertido este tiempo «robado» por el covid a pequeños proyectos en contacto con la naturaleza.

Algunos de nosotros hemos sacado partido a las condiciones tan especiales que estamos teniendo y a esas limitaciones que nos impone para acercarnos a la naturaleza que tanto nos gusta, de otro modo. Hace unos meses ya poníamos en marcha el proyecto de las «Rutas para el desconfinamiento» y ahora incluimos el de «Flora y Fauna del patio de mi casa» con curiosidades sobre el entorno natural de nuestros balcones y terrazas que ha ganado mucha relevancia en estos últimos tiempos. Os animamos a seguir participando con vuestras propuestas y proyectos o a uniros con vuestras contribuciones a alguno de los existentes.