Ellas no pueden sobrevivir mucho tiempo en el agua, porque su capacidad por nadar es muy limitada, sobre todo están flotando y se mueven con movimientos serpenteantes del cuerpo. Suelen morir si no son capaces de salir de estas piletas.
Por ello, un solución consiste en colocar piedras y crear una rampa que permita a estos individuos escapar. Lo ideal consiste en construir una rampa permanente de cemento que facilite la salida.
Aconsejamos no quitar piedras de albercas y piletas, pues son el medio de sobrevivir de algunas especies como las salamandras.